¿Cuál es el impacto ambiental en las rutinas de belleza?

Siendo una de las industrias con mayor crecimiento en los últimos años, es imprescindible reconocer el impacto ambiental del rubro de belleza. Entre envases de plástico, numerosos lanzamientos y vagos procesos de reciclaje es imposible no cuestionarse qué tan contaminante son nuestras rutinas cotidianas. Analizamos los retos y oportunidades de dar pasos hacia una industria de belleza más sostenible en Latinoamérica.

Por Camila Zingler

No hay duda que el cuidado de nuestra piel se convirtió en algo más que una simple rutina nocturna. La aparición de nuevas marcas que respondan a un consumo rápido y accesible es cada vez más notorio. Y es que, cada vez más consumidores están conscientes de la importancia del cuidado de la piel en el día a día. Esta creciente notoriedad de la industria de la belleza trajo consigo una importante conversación sobre qué tan sostenible se encuentra el estado de este mundo de belleza, especialmente en el consumo cotidiano.

Probablemente tu método de consumo es casi automático: compras un nuevo producto por impulso (la mayoría hechos de plástico), lo utilizas y luego lo tiras a la basura (si es que no se queda un buen tiempo en tu cajón junto a otros productos antiguos).

En primer lugar, nos hacemos la pregunta ¿Solemos reflexionar sobre el impacto ambiental de nuestras rutinas de belleza? Probablemente tu método de consumo es casi automático: compras un nuevo producto por impulso (la mayoría hechos de plástico), lo utilizas y luego lo tiras a la basura (si es que no se queda un buen tiempo en tu cajón junto a otros productos antiguos). Algunas veces lo arrojas en el contenedor de reciclaje y listo. ¡Estás contribuyendo con el medio ambiente! 

Medir el impacto de nuestros hábitos de consumo es más complejo de lo que imaginamos. Sin embargo, mientras más crece nuestra preocupación por la situación ambiental, los diversos estudios muestran lo dañino que pueden ser  estos comportamientos. Actualmente se producen 120,000 millones de unidades de empaques de cosméticos, la mayoría para ser usados solo una vez, según un estudio argentino. Por otro lado, de acuerdo con un informe realizado por National Geographic, el mayor volumen de microplásticos encontrados en los océanos procede principalmente de las microesferas de plástico y del glitter que provienen de los cosméticos y productos de higiene personal. Se espera que esta industria crezca hasta alcanzar un valor de 820 mil millones de dólares para el próximo año, según Euromonitor. Con esta data, es fácil imaginarse cómo estos aterradores números vayan creciendo más y más.


¿Qué soluciones han implementado las empresas de cosmética?

Frente a ello, diversas empresas dentro del sector han empezado a adecuarse a esta realidad, teniendo en cuenta los hábitos de sus consumidores. Diversas firmas han impulsado nuevos productos elaborados con ingredientes de origen natural que sean más respetuosos con el medio ambiente y, al mismo tiempo, con la piel de los consumidores. Sin embargo, en Latinoamérica, los pasos hacia una industria más sostenible continúa dando pasos lentos. 

Conversamos sobre el asunto con la maquilladora peruana Sandra Sandoval –también conocido como Destiny Lowell en instagram– quien cuenta con un enfoque sobre sostenibilidad y experimentación a través del beauty. Sandoval nos menciona que “los avances en el contexto latinoamericano todavía son lentos pero han avanzado considerablemente. Algunas marcas han empezado a optar por distribuir los productos en empaques eco-amigables y que estén fabricados a base de ingredientes que no dañen tanto el planeta y que no lastiman animales a su vez.”

Al igual que ella, muchos activistas ambientales que son parte del rubro de belleza, señalan que el compromiso ambiental con las marcas no puede limitarse al packaging de los productos que ofrece. Actualmente, muchas marcas ofrecen la alternativa del refill, en la que rellenan el empaque vació de algún producto de maquillaje por un precio más asequible. A pesar de eso, la fórmula de las bases para pieles o los pigmentos para los ojos también tienen que seguir los lineamientos de sostenibilidad para que no sea tan intrusiva para el planeta. “En cuanto a las formulas, son muy pocas marcas de alta gama las que logran tener un alcance profesional para cámara, por ejemplo, a diferencia del uso personal. Frente a esto, las marcas más naturistas representan una alternativa muy buena, ofreciendo un beneficio extra al cuidado de la piel o el cabello debido a sus ingredientes libres de químicos”, comenta Sandoval. 

Asimismo, marcas como Natura, toman su compromiso con el cuidado de la Amazonía como un pilar en sus acciones de sostenibilidad; no limitándose a ofrecer productos reutilizables. La compañía también afirma haber reducido sus emisiones de gases de efecto invernadero hasta en un 33 % entre 2006 y 2013. Mientras tanto, en el Perú, marcas más pequeñas como Lou Boutanicals, The Garden Project y Aware, se encuentran posicionándose como propuestas locales con un enfoque de auténtica sostenibilidad. Sus productos 100% orgánicos y libres de crueldad animal se enorgullecen de presentar ingredientes propios de la diversa flora del país. 



¿Cómo consumir productos de belleza sin dejar de pensar en el medio ambiente?

Va a tomar un tiempo cambiar nuestro hábitos de consumo, especialmente en productos de uso tan cotidiano como son los del cuidado de la piel. La respuesta a esta pregunta recae en abrazar ciertos términos claves en nuestros procesos de compra.

  1. En primer lugar, tener en cuenta la multifuncionalidad de los productos que compramos. Adquirir paletas que contengan rubor, o iluminador que incluya contorno como un paquete todo en uno, son ejemplos de este factor multiuso.
  2. En segundo lo cruelty free, como etiqueta que abraza la transparencia y ética en los procesos de producción. Una industria que se sostiene en la crueldad, es una industria que no va a sostenerse en el tiempo. 
  3. Por otro lado, como mencionamos líneas arriba, el factor reutilizable de los productos cotidianos y de rápido uso nos permite adoptar un consumo zero waste. “En vez de comprar discos de algodón o desmaquillantes que dañen la piel, se puede adquirir pequeños discos en tela o también realizarlos cada uno por su cuenta con toallas que tengamos en casa”, comenta Sandra Sandoval.

Asimismo, la makeup artist sostiene que los movimientos del body positivity y el clean makeup a nivel mundial, se encuentran incentivando el consumo libre de excesos y que tiene a la diversidad como pilar fundamental. Estos dos enfoques globales buscan generar una industria sostenible tanto a nivel ambiental, como social. 

Reconocer nuestro cotidiano impacto en el planeta es el primer paso para tomar acciones tangibles para ser consumidores más responsables. En un mundo donde el cuidado de nuestra piel es una pieza esencial en nuestro día a día, también lo debería ser el cuidado de nuestro planeta. 



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