Orgullo, aceptación y balance: Acompañamos a Mariano Benavides a la marcha Pride de Lima

El sábado 25 de junio se llevó a cabo en Lima y otras ciudades del país, la marcha del Orgullo LGBTQ+. El evento que invita a la comunidad a hacerse visible y celebrar la diversidad que existe dentro de la misma, contó con el apoyo de numerosas compañías y organizaciones que se unieron a la causa. Levi’s, veterana en el apoyo al colectivo desde inicios de la década de los ochenta, este año se hizo presente mediante un carro alegórico, en el que unió fuerzas con algunos de los principales creadores de contenido de la nueva generación.
Uno de ellos fue Mariano Benavides. El influencer de 21 años siendo un miembro activo de la comunidad, documenta su camino hacia la aceptación y el balance a través de sus redes sociales. A puertas de despedir el mes del Orgullo y con la marcha más concurrida en el Perú hasta el momento, recordamos los orígenes de dicha tradición y conversamos con Mariano sobre su concepto de Orgullo, el panorama nacional respecto a cuestiones LGBTQ+ y la importancia de la marcha.


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LATEX: Siendo Junio celebrado alrededor del mundo como el mes del Orgullo LGBTQ, ¿qué es el orgullo para ti?

MARIANO: El Orgullo se trata de aceptación, pero no la de los demás, sino la que viene de dentro de ti. Ser feliz con quién eres, cómo te presentas, sin dar mucha importancia a las opiniones y comentarios del mundo; eres tú contra todo eso. Para llegar a dicho Orgullo, sin embargo, se libra una batalla constante contra un constructo social que se nos impone desde el nacimiento. Aquel acuerdo implícito, instalado casi como un chip, es sumamente difícil de quebrar. Se me hace inevitable sonreír al pensar en cómo los miembros del colectivo resaltamos frente a este esquema tan simplista, todo gracias a la visibilidad que vamos cobrando.


LATEX: Según tu concepto de Orgullo, ¿cómo ha sido tu viaje con el mismo? 

MARIANO: Siento que la orientación sexual e identidad de género funcionan como el velocímetro de un auto, a modo de espectro. Venimos al mundo sin una orientación determinada; siendo seres humanos, no sujetos programados con formas predeterminadas. Antes de aprender esto, me sentía distinto y me auto excluía al no tener ese sentimiento de pertenencia.  Vivía en constante lucha conmigo mismo, tratando de entender quién era. Actualmente puedo decir con seguridad que esa disyuntiva te permite crecer como persona y poco a poco comprender que primero eres tú y luego el resto. Esta idea es crucial para permitirte sanar y avanzar. Una parte complicada del proceso es el miedo al rechazo, a que las personas de tu entorno se alejen; no obstante, ahí entra una suerte de purga muy constructiva. Si se van personas, entonces te quedas con la certeza de que quienes permanecieron valen realmente la pena.


LATEX: ¿Qué opinas sobre la visibilidad LGBTQ en nuestro país? 

MARIANO: Creo que es importante reconocer que en el Perú se ha visto progreso en la visibilidad de la comunidad. A pesar de ello, hay todavía un largo camino por recorrer. No porque seamos exigentes, sino porque no existe razón válida para continuar excluyendo a un grupo por sus preferencias o identidad. Asimismo, no hemos logrado libertad ni respeto pleno para la población LGBTQ aún. La situación se hace evidente al considerar la advertencia sobre “contenido con ideología de género” que daba sobre una película infantil una de las cadenas de cine más grandes en el país. No se trata de un caso aislado, el colectivo sigue siendo altamente reprimido. La falta de acceso a la educación, a un trabajo digno, a algo tan simple como portar un documento que realmente corresponda con la identidad de la persona son síntomas bastante alarmantes.



Tomando en cuenta esa aún hostilidad de la sociedad peruana, ¿cómo es que llega a nuestro país la tradición de conmemorar la lucha LGBTQ? Pues, el 1 de julio de 1995, con motivo del 25 aniversario de la revuelta de Stonewall, el Movimiento Homosexual de Lima (MHOL) lanzó una convocatoria para lo que se considera la primera manifestación de su clase en nuestro país. Alrededor de 30 personas, muchas de las cuales optaron por ocultar su identidad, se concentraron en el concurrido parque Kennedy de Miraflores con el objetivo de protestar por las adversidades que enfrentaba la comunidad. Dicho plantón sentaría un precedente para la lucha por el reconocimiento de la población LGBTQ peruana. 

Siete años más tarde, el 6 de julio de 2002, el MHOL organizó el entonces denominado “Primer Corso Gay”, posteriormente nombrado “marcha del Orgullo”, que recibió el apoyo de contadas figuras públicas y llegó a reunir hasta 100 manifestantes. Las marchas del Orgullo locales de los últimos años han recibido decenas de miles de asistentes, evidenciando los pasos que ha ido dando la comunidad en torno a su lucha. 



LATEX: Hablemos sobre las marchas y la más reciente, ¿cómo ha sido tu experiencia en ellas?

MARIANO: Para ser sincero, solo fui a la del 2019. En ese entonces me encontraba en el proceso de aceptación y reconocimiento que ya mencioné, por lo que me resultaba algo difícil asistir a ese tipo de eventos. Con todo, cualquier idea preconcebida que podría haber llevado conmigo se disolvió al llegar. El apoyo, la unidad, el amor que se sentía, la vibra… un fuego. Fue una vivencia realmente increíble. Ahora, con respecto a la de este año, lo que más feliz me hizo fue ver a tanta gente reunida y saber que estábamos ahí por la misma causa. Una vez subido en el carro, empezó la locura. Estuve acompañado de gente muy cool y con mucha vibra. Vi maquillajes y atuendos únicos que derrochaban personalidad. La euforia y sonrisas eran increíbles, no creo ser el único que se quedó con ganas de seguir festejando. Lo más importante de estos eventos es recordar que somos iguales y merecemos respeto; la diversidad hace todo más divertido.


LATEX: Por último, ¿qué consejo le darías, tanto al Mariano pre-descubrimiento del Orgullo, como a todas las personas que aún no conectan con aquel lado de ellas mismas?

MARIANO: A cualquier persona en la misma situación le diría que la vida va por partes. No hay apuro, no te exijas demasiado. Las cosas se dan de a pocos. Cuando las cuestiones se manejan con el corazón en el lugar correcto, salen bien. Todo a su tiempo. ¿Habrá obstáculos? Siempre, pero la vida nos los da para que, al caer, aprendamos y nos levantemos más fuertes. Así es como crecemos.


Tal como menciona Mariano, pese a que la sociedad peruana ha dado pasos en la dirección correcta, quedan muchísimas problemáticas por abordar. El Orgullo es importante ahora más que nunca, para refutar el sentimiento de vergüenza y estigma social ligado al ser parte de esta comunidad, recordando a la sociedad peruana que las personas LGBTQ siempre han existido, y lo seguirán haciendo.

Más allá de quedarse en una inspiradora celebración de la diversidad, la marcha cumple con ponerle rostro a los reclamos de una comunidad históricamente perseguida y reprimida. Ya sea empoderando a las personas LGBTQ para la reivindicación de libertades negadas, como profundizando el cuestionamiento hacia aquella legislación que se niega a respetar las identidades y familias de miles de compatriotas; la marcha del Orgullo es sin duda, toda una declaración de intenciones.

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