A cinco años de la creación de su marca, Mozhdeh Matin nos cuenta cómo su amor por los textiles evolucionó a su propio negocio de moda

Por Valeria Ghersi


Mozh Mozh presenta su doceava colección, Infinite Love, y se prepara para presentarse en la plataforma A New Awareness, a la cual fueron invitados por Vogue Italia.

La historia de Mozhdeh Matin – y la de Mozh Mozh – comienza mucho antes de su nacimiento. Su padre y madre salieron de Irán tras la revolución y se fueron a Estados Unidos e India respectivamente con sus familias, “Se escribieron cartas de amor por 5 años hasta que decidieron casarse y juntarse en un país lejano, [se ríe]. Al llegar a ese país lejano llamado Perú, se fueron a vivir a la montaña, y esa montaña fue Cajamarca. Ahí nacimos mis hermanas y yo”. Matin también creció en Trujillo y Lima, por lo cual se considera del Norte Peruano. Su infancia se vio envuelta y cubierta por los diversos y hermosos textiles de Irán y de India que colgaban de las paredes de su casa, descansaban sobre los muebles de su sala y se posaban a sus pies en forma de alfombras.

Toda esta constante estimulación visual con la que habitaba mezclada con los vestuarios tradicionales cajamarquinos que veía en la ciudad norteña –y en los cuales su madre a veces la vestía- la estaban preparando y moldeando orgánicamente para lo que se venía. Esto se complemento con la influencia de diseñadores japoneses, con los cuales está obsesionada desde pequeña, y revistas japonesas de los noventas sobre street style que le encantaba ver, cómo FRUiTS Magazine.

Estudió artes plásticas en Bolivia, pero al darse cuenta que todos sus trabajos naturalmente terminaban relacionándose a los textiles, decidió que debía estudiar moda, pero que tenía que hacerlo a su manera. “De alguna forma, aun si estudiaba en una escuela de moda [en Perú], en esa época la moda peruana no estaba de moda. No aprendíamos nada muy cercano a la cultura del Perú, entonces yo viajaba y buscaba entender un poco más ese lenguaje”. Fue así que visitó artesanos de diferentes partes del Perú, aprendió sobre sus técnicas y fue buscando su propia voz, “Para mí, viajar a las comunidades y ver el tejido de cerca era mágico”. Se dio cuenta que quería enfocarse en el knitwear, le encantaba elegir entre los diferentes colores y grosores de hilos y trabajar con diferentes figuras y técnicas, “Me pareció súper chévere, lo cual es interesante porque mi abuela era tejedora en Irán y hacía tejidos con máquina manual también, pero yo no sabia eso hasta que empecé a hacerlo [se ríe]”. Viajó por Cusco, Puno, Huancavelica, Ayacucho y Cajamarca enriqueciendo su repertorio de conocimiento con las diferentes técnicas tradicionales de cada zona.

Al graduarse, Matin siguió trabajando en diferentes proyectos con comunidades peruanas pero sintió que era el momento de salir del país y aprender cosas nuevas. Hizo prácticas en Nueva York con la artista textil Liz Collins, a quien considera una pieza fundamental en su desarrollo como diseñadora, “Para mi fue súper importante porque yo necesitaba en ese momento una especie de mentor, alguien que me diga ‘Haz esto’ o ‘No hagas esto’, ‘Ve por acá’. Entonces Liz fue un poco como mi mentora”. Visitó universidades como RISD con Collins, examinando la posibilidad de estudiar ahí pero se dio cuenta que este no era el camino que debía seguir, “Cada vez que yo les decía que venía de Perú y trabajaba con las comunidades me decían ‘¿Para qué quieres venir acá?’ [se ríe], ósea ellos finalmente te terminan enseñando todo lo que acá existe, desordenadamente, pero existe. De alguna manera caí en cuenta también de todo el tesoro que tenemos nosotros y que es cuestión de investigar y viajar”.

En el 2015, a los 28 años Matin creó Mozh Mozh presentándose en LifWeek. La colección inspirada en Paracas era una mezcla ecléctica de tejidos y denim. La desarrolló en tan solo un mes y estaba diseñada específicamente para ser usada en Lima. Dos días antes del desfile decidió que no se iba a presentar bajo su nombre sino bajo Mozh Mozh, “No me senté a crear una marca, fue muy impulsivo lo que hice”. Presentar esta colección hizo que se de cuenta que quería trabajar exclusivamente con materiales hechos por ella misma, por ello sacó una colección pequeña en base a las prendas presentadas en el desfile, la cual considera que es la primera que captura la esencia de Mozh Mozh al 100%, “Volví a lo que era antes pero con un lenguaje nuevo. Empecé a hacer telares, empecé a cortar telares, todo el mundo me odió y me decían, ‘Que haces cortando telares, los telares no se cortan…’ A partir de ahí se empezó a transformar [Mozh Mozh] y después de 5 años es lo que es ahora”. Hoy en día trabaja de manera sólida y sostenible con las comunidades con las que ha creado lazos de confianza y así mantiene un hilo conductor en el lenguaje visual de sus colecciones. Los telares de cintura los trabaja con artesanos en Cajamarca, los telares de pedal en Huancavelica, los tejidos manuales con comunidades a los alrededores de Lima, y el crochet con grupos de mujeres de Puente Piedra y San Juan de Lurigancho. “Me apasionan mucho los textiles en general… y ya que he tenido la suerte de nacer y vivir en Perú, conozco la historia de [sus] textiles y muchas de las comunidades están desapareciendo… uno de los principales valores de la marca es mantener y preservar ciertas tradiciones textiles por las cuales Perú es un país tan increíble”.

En junio del 2019, Matin fue una de las diseñadoras invitadas a participar en la exhibición de textiles peruanos del Museo de Moda y Textiles de Londres titulada Weavers of the Clouds: Textile Arts of Perú. Esta consistía no solo de la participación de diseñadoras contemporáneas, como Mozhdeh Matin, Meche Correa y Chiara Macchiavello, si no que también se presentó una selección de textiles precolombinos, ilustraciones y pinturas de Reynaldo Luza y Pancho Fierro, vestuarios usados por Yma Sumac, ediciones de Harper’s Bazaar los 50s con fotografías tomadas en Perú y diversos trajes tradicionales. “Fue realmente una de las cosas más bonitas en las que he participado porque estaba muy bien hecho. Toda la experiencia era mágica. Creo que nunca había visto una exhibición de moda y textiles peruanos de ese nivel, porque normalmente vemos algo muy tradicional. En cambio en esta había una línea de historia muy bien hecha, muy buena selección…muchas personas colaboraron para que esto suceda de la manera en la que sucedió. Me sentí muy halagada de estar junto con Meche y Chiara, porque siento que cada una de nosotras representa a una generación”.

Con la ayuda de Hilary Simon, una de las curadoras, Matin decidió presentar conjuntos que representen la marca y resalten la gran variedad de técnicas, tradiciones y culturas peruanas con las que trabaja. Mozh Mozh presentó una chompa tejida a mano con un panel de mostacillas shipibas, un abrigo de telar hecho a mano en Cajamarca, entre otras piezas que abarcaban la idea de mostrar culturas tradicionales de una manera más contemporánea.

Actualmente Mozh Mozh se vende en tiendas y boutiques alrededor del mundo, incluyendo países como México, Japón y Canadá. “Ha sido mucho esfuerzo y paciencia… me di cuenta que iba a tomar años,” cuenta Matin habiendo transcurrido cinco años desde la creación de su marca. Después de ir de tienda en tienda mostrando sus colecciones conoció a gente y formó un equipo de ventas y publicidad con el que trabaja el día de hoy. “Lo importante es encontrar tu historia…” aconseja Matin, “Tienes que trabajar en seguir creando esa historia y que se fortalezca. Lo otro importante es [que] hay bastante compromiso en este rubro, tienes que cumplir tiempos, estándares… es un negocio. Últimamente me gusta más decir que soy parte del negocio de la moda que ‘soy una diseñadora de moda’ porque es un negocio y funciona por una comunidad gigante que se apoya entre sí”.

La diseñadora lanzó su doceava colección el pasado dos de septiembre basándose en sus archivos y rescatando los tejidos y técnicas que más le gustan como el print de rosas, los telares de Cajamarca, y los círculos hechos con crochet. “Se llama Infinite Love porque creo que en estos momentos de pandemia una de las cosas que más apreciamos son [a] nuestros seres queridos… y a veces subestimamos nuestras amistades y el cariño. Es como un recordatorio para mi.” Mozh Mozh SS21 está hecha para la época en la que vivimos; donde no hay eventos a los que asistir pero si se necesita ropa cómoda y fácil de usar. Las piezas incluyen una casaca de jean, t-shirts y tejidos, todos hechos 100% de algodón usando diferentes técnicas y presentaciones del material como el telar, el tejido a mano y el drill.

Matin presenta una colección con influencias deportivas y con un aire más fresco. Las fotos fueron tomadas por Ivan Salinero usando un lente ‘ojo de pez’, buscando evocar un mood sci-fi y futurista inspirado por la película francesa de los 70s Le Planete Sauvage, dirigida por René Laloux, y por la naturaleza de las interacciones humanas actuales – que ocurren por Zoom.

En el podcast la diseñadora también nos habla sobre su propuesta de alternativa al cuero, el látex natural proveniente de los árboles de Shiringa y sobre si alguna vez a pensando en la posibilidad de expandir Mozh Mozh con una línea para hombres. Actualmente la diseñadora está evaluando tener un espacio de ventas en Lima y se está preparando para participar en A New Awareness, plataforma a la que la marca fue invitada por Vogue Italia y que busca resaltar, promover y discutir maneras innovadoras en las que la moda puede ser sostenible.

Mozhdeh Matin, al igual que un árbol de Shiringa, mantiene sus raíces firmemente plantadas en su amor por los textiles, y –a través de la autoexploración – rezuma de la misma corteza colecciones vanguardistas combinando la riqueza de materiales y técnicas tradicionales que el Perú alberga con su visión contemporánea.

Fotografía Ivan Salinero 
Modelo Patricia Del Valle 
Maquillaje & pelo Winie Calvay
Asistentes Celine Wald & Samanta Lochmann 

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