Sobre la vida, el arte y la muerte, una conversación/confesión con la Zorra Zapata

La artista peruana multidisciplinaria Nuria Zapata, también conocida como la Zorra Zapata en su proyecto musical, revela su experiencia como productora ejecutiva para el videoclip de su nuevo single “NA NA NA”. Y abriéndose como nunca antes, reflexiona además sobre su proceso creativo y las lecciones que le han enseñado seguir el impulso de su curiosidad. 

Por Maira Walker

No se hace fácil introducir a una artista como Nuria Zapata; es imposible encasillarla, y sería un crimen tratar de meterla en una sola categoría. Pero tampoco es necesario hacerlo. La Zorra Zapata viene como ella sola, y domina el escenario en lo que sea que haga. Como artista plástica, actriz, poeta, artesana de libros, y hoy en día cómo músico, ella sigue su propio compás, y no teme probar cosas nuevas. “Estoy constantemente aprendiendo de dónde puedo ir entrecruzando la mayor cantidad de disciplinas que pueda”, nos cuenta desde su departamento, resfriada pero con ganas de conversar sobre la vida y el arte. 

Como artista plástica, actriz, poeta, artesana de libros, y hoy en día cómo músico, ella sigue su propio compás, y no teme probar cosas nuevas.

Tener una currícula de aprendizaje “fuera de lo común” puede ser desafiante para una mujer encontrando su lugar en el mundo; la Zorra Zapata recuerda y nos cuenta que “mientras iba creciendo e iba pasando de una universidad a otra, de una disciplina a otra, como que tenía la sensación de que no lo estaba haciendo bien”. Con una humildad casi innecesaria, admite entre risas: “como todo lo artístico me viene un poco natural, el lado contrario –digamos el lado así como más aterrizado– lo tengo nulo… soy bien incompetente para otras cosas que quizás una persona de mi edad debería poder manejar o saber o entender. No ha sido una decisión mía dedicarme al arte, es como lo único que puedo hacer”

Pero es evidente que la Zorra Zapata de incompetente no tiene nada, porque así de multifacética como es en lo artístico, acaba de probarse a sí misma que también puede tener “un lado más frío y calculador” como productora ejecutiva del videoclip de su nuevo single “NA NA NA”. También, hizo de protagonista, bailarina, coreógrafa, directora creativa y cuasi organizadora de eventos, pero eso ya lo podíamos sospechar. 

Si bien todos los videoclips de la artista han sido ambiciosos, tanto creativamente como a nivel de producción, éste ha llegado a nuevas cumbres; con un equipo de casi sesenta personas, coreografías al estilo Rosalía y una pelea tipo Fight Club, reconoce que, “fue bien complicado para mi porque yo nunca había gestionado un video de ese tamaño, yo misma no me hubiera dado nunca el trabajo de producir un video ni un evento. Pero una vez que lo hice me di cuenta que tengo mucho más control y manejo del que creo. Para mí, el talento es la joya, pero la manera en la que se transporta esa joya, es con trabajo. Una vez alguien me dijo que todo lo demás puede hundirse, pero que yo tenía que seguir”.

Esa seguridad que tiene también la ha encontrado al rodearse de un equipo en el que puede confiar, pues como ella señala, “saber que me puedo apoyar en un equipo es lo que me permite ser así”. De seguro los videoclips son el elemento más complicado de su proyecto musical, y aunque  “quisiera no querer hacer videoclips”, rápidamente admite que “la verdad es que me es inmediata la conceptualización de imágenes de la canción y tengo amigos y colegas igual de locos que se trepan a este tipo de locura y quieren ejecutar esas ideas conmigo”.  

© Hilda Melissa

Sus referentes musicales y creativos también alimentan el estilo que ha desarrollado, comenta que le gusta “rescatar algunas cosas y después volverlas propias, y al final termina siendo una cosa nueva”. Juana Molina, Thom Yorke, Alejandra Pizarnik y Héctor Lavoe parecen no tener nada en común, pero todos informan un pedacito de su huella como artista. Pero no deja de buscar la inspiración en su entorno inmediato, pues nos comenta, “sí que le presto mucha atención a la gente cuando toca, cuando voy a conciertos estoy súper atenta de cómo se manejan mis colegas locales. Carlos Cruzalegui, por ejemplo, tiene un dominio del escenario increíble, aunque también admiro cuando la gente se pone rock & roll y se desata, eso también lo rescato”.

…escribiendo palabras sueltas que eventualmente, al unirse con una melodía improvisada, toman forma hasta convertirse en canción. Guarda archivos de su vida constantemente, sobre todo en forma de escritos, y sin querer queriendo estas memorias y recuerdos, luego terminan siendo la fuente de donde bebe su arte.

Pero aún siendo “bien ladrona” de ideas, como ella misma lo describe, lo que caracteriza a la Zorra Zapata como una artista tan singular es la profundidad de la filosofía que rige su proceso creativo. Con una sensibilidad que podría verse perjudicada en este mundo de creciente aceleración, Nuria, la mujer detrás de la doble Z, se rinde ante las fuerzas mayores del universo. Honrando a su niña interior, no se olvida de seguir los Ejercicios de Libertad del libro objeto que ella misma creó, con la premisa de “apelar al impulso, al instinto, al acto verdadero”, como indica en las primeras páginas. Estos actos son una práctica que adopta a diario, escribiendo palabras sueltas que eventualmente, al unirse con una melodía improvisada, toman forma hasta convertirse en canción. Guarda archivos de su vida constantemente, sobre todo en forma de escritos, y sin querer queriendo estas memorias y recuerdos, luego terminan siendo la fuente de donde bebe su arte. Hay una parte de ella que quiere aferrarse a la vida, trascender a la muerte a través de lo que dejará detrás, “me consuela la idea de saber que las canciones y los libros y las cosas que haga van a permanecer a pesar de mí”, confiesa. 

De hecho, en su próximo álbum, Acantilados, hablará mucho de la muerte: “Creo que con esto de la pandemia donde todos estuvimos tan cercanos a la muerte de manera azarosa, porque no sabías cuándo te iba a tocar a tí, al menos a mí me hizo tener un despertar de estar acá y saberme viva y sentirme afortunada”. Viviendo la segunda parte de esta crisis global en Indonesia, adentrada en la selva y andando sin zapatos a paso ligero, gozó de esta dualidad de dos mundos, de “la muerte y la pandemia, pero también como contenido en un estado de naturaleza”, lo describe ella, reflexionando cómo “estas experiencias me dieron como una apertura absoluta y mágica hacia el amor y la muerte”.

Al principio seguía su curiosidad porque “realmente lo necesitaba”, pero luego se fue dando cuenta que “detrás de ese capricho de lo que yo quiero hacer hay una consecuencia coherente” en su trabajo. Por ejemplo, para el video de “NA NA NA”, señala que “antes de saber quién lo iba a filmar y si lo iba a filmar, yo sabía que quería bailar, entonces arranqué haciendo la coreografía, sin tener muy en claro cómo hacer ni dónde ni si iba a servir para algo. Pero tengo que ir detrás de esa curiosidad porque me viene pasando que detrás de esa curiosidad sucede algo hermoso, que luego encaja a la perfección”.

Lo que se presente como error, ahora ella lo respeta “como una intención oculta”, una ley que se irá revelando poco a poco, o unas pistas sueltas que luego resolverán el acertijo. Nunca se imaginó, por ejemplo, que el accidente que la condenó a estar tres meses en cama marcaría el inicio de su carrera musical en el 2019 y la llevaría hasta este lugar. 

En una obra de teatro, una película, o como escritora de libros infantiles, quién sabe donde veremos a la ZZ próximamente. Es distraída y podría escaparse en cualquier momento, pero cuando se entrega a algo parece hacerlo con todo su ser. Quién logre seguirle la pista, ojalá tenga la oportunidad de presenciarla sobre un escenario; abrazada de una guitarra, jugando con el Loop Station y, por supuesto, dejándose llevar. 



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