El Mundo Místico de Romina Montserrat

Por Valeria Ghersi

La multifacética diseñadora y artista nos deja echar un vistazo dentro de su cabeza para conocer las diversas criaturas y personajes que habitan en ella.

Romina Montserrat contesta mi video llamada un jueves por la mañana usando un saco negro con detalles plateados y fishnets rojas. Lleva el pelo corto, sombra negra aplicada casualmente sobre sus párpados y una combinación de lipstick nude con un delineado marrón sobre los labios. Actualmente, la diseñadora limeña de 25 años se encuentra trabajando en sus propios proyectos creativos además de dar servicios de patronaje y confección desde su estudio en el que desarrolla, de acuerdo a diseños y dibujos presentados; moldes y muestras para diversas marcas independientes.

Montserrat vive dentro de la pequeña superposición que existe entre el mundo real y uno de fantasía. Se caracteriza por tener un estilo de vestir y de maquillar muy variable y que depende de quién quiere ser ese día. Sus amigas se acuerdan cómo en el colegio, cuando podían usar ropa de calle, ella se vestía como Amy Winehouse, “Creo que siempre estoy entre diferentes personajes míos, pero más que la moda me gustaba el hecho de sentirme yo aproximándome a las prendas, accesorios o hasta fragancias”. Alguien quien influenció profundamente su estilo fue su vecina Marula, una señora con quién a pesar de la diferencia de edad, Montserrat cultivó una amistad muy significativa, “La blusa que tengo puesta hoy me la dio ella, de hecho tengo muchísimas de sus piezas. Me enseñó a coleccionar ropa y me regalaba prendas que se mandaba a hacer a medida en Dior. Era un personaje…. era altísima, se vestía como Cruella de Vil y tenía una voluminosa peluca negra con un mechón blanco”.

No te puedo decir empresa, ni casa. Simplemente quiero construir algo con ropa, con trajes… con cosas. No lo quiero encapsular en una casa de moda, porque estoy dejándolo fluir y que tome su propia forma”

Su interés por la moda se despertó en una visita al Jirón Quilca durante su adolescencia, “Habían miles de revistas increíbles de todos los países y años, de todo tipo, hasta sadomasoquistas. Ahí me interesó la parte visual, y el hecho de trabajar en una publicación. Cuando entré a estudiar [diseño de moda] no estaba tan interesada en ser diseñadora sino en aprender de moda y de ahí hacer periodismo [de moda], pero finalmente me quedé como diseñadora [se ríe]”. Montserrat siempre ha buscado trabajos con la idea de reunir dinero para poder hacer más ropa. Estos incluyeron trabajar en una fábrica de tejidos de alpaca, en una exportadora que hacía prendas para empresas internacionales y hasta vendió botas vaqueras mexicanas a los 15 años, “Iba con todas las cajas de puerta en puerta ofreciendo las botas, esa fue mi chamba más paja”.

Empecé a buscar mi propio método, y me fui acercando a otro tipo de técnicas que yo misma iba construyendo. Digamos que odiaba tanto el patronaje que creé mi propio método [se ríe]. Combino varias cosas pero mi método es secreto”

Sin embargo, por falta de tiempo, fue recién a fines del 2019 que la diseñadora empezó a tener una visión más clara sobre qué quería lograr con Romina Montserrat. “No te puedo decir empresa, ni casa. Simplemente quiero construir algo con ropa, con trajes… con cosas. No lo quiero encapsular en una casa de moda, porque estoy dejándolo fluir y que tome su propia forma”. Durante los años Montserrat desarrolló su propio método de patronaje al sentir que, para seguir el método tradicional, tendría que ser muy prolija y perfeccionista, algo muy lejano a su estilo, “Empecé a buscar mi propio método, y me fui acercando a otro tipo de técnicas que yo misma iba construyendo. Digamos que odiaba tanto el patronaje que creé mi propio método [se ríe]. Combino varias cosas pero mi método es secreto”.

Texturas de Crónicas de Paucartambo

Siempre estoy metida en esto de pensar un poco más allá de lo real, entonces fui más por este lado fantástico que trata de que estas personas no están llevando máscaras si no que son criaturas y esas máscaras híbridas de diferentes animales son parte de ellos”

Con esta fórmula confidencial trabajó en su colección titulada Crónicas de Paucartambo, la cual presentó inicialmente en un concurso de Perú Moda sobre sostenibilidad y cultura, y la cual fue inspirada por la fiesta religiosa en honor a la Virgen del Carmen de Paucartambo que se realiza a mitad del mes de julio cada año. “Esa fiesta me parece una locura, es súper compleja y está llena de rituales y misticismo. Si bien es sobre la virgen, hay algo muy oscuro alrededor por la cantidad de chelas que se toman los participantes, entran en esta liberación del ser y llega a ser agresiva. Pero las personas que bailan ahí tienen un compromiso súper místico y lleno de fe… bailan para pedir deseos… ninguno está ahí solo porque quiere bailar. Siempre estoy metida en esto de pensar un poco más allá de lo real, entonces fui más por este lado fantástico que trata de que estas personas no están llevando máscaras si no que son criaturas y esas máscaras híbridas de diferentes animales son parte de ellos”.

La misma colección fue seleccionada para ser parte del desfile de Culturaymi de los juegos Panamericanos del 2019. Tuvo que pasar de cuatro a quince looks con treinta piezas diferentes, las cuales manufacturó en tan solo un mes casi enteramente sola, a excepción de algunas piezas tejidas por Nila, su tejedora favorita, y los zapatos, que fueron hechos por Marleny Kamel que no solo es su zapatera de elección sino también su confidente y “amiga del alma”. “Fue una experiencia loca pero me sirvió para volver a acercarme a hacer ropa” cuenta Montserrat.

Su proceso creativo es muy visual por lo que se guía siempre por el tacto y la experiencia sensorial. Coció waype, fibra por fibra desarrollando una textura que imita la piel de una llama la cual aplicó en un saco voluminoso. Hizo un traje que variaba entre tonos morados y rosados lleno de pliegues representando las plegarias de los creyentes rodeados a la virgen simbólicamente en la fiesta y literalmente en el atuendo, se inspiró en los trajes de los Saqras para llenar los suyos de lentejuelas y bordados de animales, jugó con fibra de alpaca, crochet e hilos transparentes para exponer la piel, puso animales, literalmente, sobre la prenda en forma de sapos de origami, estampó la imagen de la virgen en un vestido ajustado, reprodujo en miniatura posters de cantantes folklóricas que encontró en una bodega del Paucartambo sobre un pantalón y maximizó las texturas y volúmenes a lo largo de la colección. A través de detalles y simbolismos escondidos proyectó en el mundo real a estas criaturas que nacieron en su mente.

Para mí la biblia tiene como miles de cuentos increíbles y súper místicos. Es como un gran libro de surrealismo, sangriento y raro que tienes que descifrar. Eso es lo que ha quedado conmigo de todo esos días con mi abuela rezando. Eso puede ser un punto de partida para ser quién soy ahora.”

Montserrat creció rodeada de una familia religiosa y conservadora e, incluso mantiene una biblia al costado de su máquina de coser, “Para mí la biblia tiene como miles de cuentos increíbles y súper místicos. Es como un gran libro de surrealismo, sangriento y raro que tienes que descifrar. Eso es lo que ha quedado conmigo de todo esos días con mi abuela rezando. Eso puede ser un punto de partida para ser quién soy ahora. No podría decir que soy cristiana o católica porque hay muchísimas cosas que no comparto con la biblia pero sí creo en esta energía suprema y en la creación divina. También desde los cinco años aproximadamente veía los canales porno de adultos hasta que me los bloquearon. Me imagino que la combinación de ambos influenciaron mi forma de ver la vida”.

Hasta el día de hoy todos sus trabajos y proyectos suelen conectarse por este hilo de criaturas misteriosas, místicas y obscuras que usualmente tienen algún elemento de erotismo.Personajes con cachos, híbridos de animales y humanos, y diferentes criaturas pueden ser apreciados no solo en sus prendas si no también en sus dibujos y diversas formas de expresión artística.

Cuando fue profesora por seis meses en el penal de Lurigancho de hombres, uno de sus alumnos le fabricó una cartera hecha del cacho de un toro mientras que otro le hizo una alfombra de lana en la que bordó una criatura con características de anime y cuernos en la cabeza. Montserrat también le pidió a otro alumno que le haga un osito forrado con látex negro, que es probablemente el peluche más adecuado que podría existir para la diseñadora.

Siempre he querido hacer lencería. Tuve una pequeña etapa de vedette cumbiambera [se ríe]. En esa etapa tenía una peluca de anime que me daba hasta media pierna, y comencé a crear un universo con ella [a través de fotos], que ya no existe, en instagram”

Simultáneamente a Romina Montserrat, la diseñadora ha empezado a trabajar en una línea de lencería llamada Romy. “Siempre he querido hacer lencería. Tuve una pequeña etapa de vedette cumbiambera [se ríe]. En esa etapa tenía una peluca de anime que me daba hasta media pierna, y comencé a crear un universo con ella [a través de fotos], que ya no existe, en instagram. Inició porque admiraba estas pancartas de Pilsen Callao que ves cuando vas a la playa por la carretera o los pósters en bodegas con estas chicas en bikinis. Yo decía “cuando crezca quiero ser como ella…” [se ríe] Además que es muy yo. Es lo más íntimo que puedas dar. Si es que hago ropa para la parte exterior como Romina Montserrat, es parte de mi propia identidad, como esencia, que haya lencería. Se va a llamar Romy con “Y” y letra cursiva”. Montserrat dice que esta línea, un poco más comercial, también la ayudará a financiar sus otras creaciones.

Romy, línea de lencería de Romina Montserrat

Durante su etapa de “vedette cumbiambera”, a sus 22 años, decidió ir a un casting para ser una Malcriada del Trome. “Salir en el Trome fue cumplir el sueño que tenía de chiquita, más allá del contexto actual que representa realmente muchas cosas, porque yo realmente no soy una malcriada del Trome… el mismo fotógrafo se dio cuenta que yo no pertenecía al mundo de la vedettes y cumbiamberas… y me dijo ‘¿Tú qué haces acá? Tienes cara de bebé. Eres una malcriadita’ [se ríe]. Me preguntó si había traído algo para decorar o cuál iba a ser mi temática… yo había llevado un pajarito, súper inocente… esos que pones en los árboles de navidad” Montserrat se acuerda que por ser la época del mundial el resto de mujeres habían venido usando la camiseta blanquirroja y con pelotas de fútbol, mientras que ella estaba en buzo y usando una casaca cerrada con la capucha puesta.

Salir en el Trome fue cumplir el sueño que tenía de chiquita, más allá del contexto actual que representa realmente muchas cosas, porque yo realmente no soy una malcriada del Trome…

“Le dije ‘adentro tengo mi disfraz y he traído un pajarito’ y me dijo ‘¿Cómo que un pajarito? O sea ¿tienes un pájaro?’ y le dije “Si acá lo tengo’ y apunté hacia abajo… porque ahí tenía mi mochila entonces me dijo “¿Que? Pero…’ como que no sabía cómo decirme… entonces abrí mi mochila y le dije ‘¡Acá está mi pajarito!’ Le caí tan bien que fui un domingo y me dijo que el lunes salía la foto”. Para Montserrat fue una experiencia increíble de la cual está segura que no se va arrepentir cuando sea mayor. Compró todos los periódicos del día que pudo encontrar y los planea poner en un cuadro gigante junto a imágenes similares de otras chicas que colecciona en el futuro.

En ocasiones Montserrat también ha sido invitada a ser parte de instalaciones artísticas donde ella misma era parte del performance. En el 2017 participó en la exhibición que hizo en Perú la galería neoyorkina Y Gallery. Su presentación constaba en ver dentro de un baño –el cual pintó de negro y adaptó colgando flores artificiales del techo, pegando la imagen de una catarata en la pared y usando una máquina de humo– a través de un hueco como una especie de peep show. Al asomarte podías verla bailando como una visión detrás de una catarata. “Hice otra presentación donde me veían a través de varios cristales con cortes. Juego con eso porque no me gusta estar al frente de personas, prefiero estar sola. Al afrontar un performance de esa manera me siento 100% yo”.

Performance YGALLERY 2017. Foto: Solange Gutierrez

También creó una pieza de arte llamada Bimbofication para la revista PC Erotics donde ella era una especie de personaje entre mujer y robot. “Soy una combinación de todos esos personajes, en ciertas épocas me arrepentía pero ahora me encantan todos y todos forman parte de mí. Yo puedo estar escuchando noise industrial pero también soy feliz escuchando música ranchera…”

Bimbofication, arte de Romina Montserrat

Conocer las experiencias de vida de la diseñadora son la forma más real de entender quién es ella y cómo encajan sus diferentes creaciones dentro del universo de Romina Montserrat. Es una mujer de pocos amigos cercanos y tiene la intención que esto se mantenga así, revela mientras recuerda cómo en una fiesta de rock en la plaza San Martín se subió al escenario y tuvo una de las mejores noches de su vida “…todos me cargaban y me decían Atenea, [se ríe] era el show de la fiesta. Ese tipo de salidas me encantan… cuando simplemente comparto la energía nocturna con todas esas personas que no conozco y terminan siendo los mejores compañeros de la noche aunque nunca más los vaya a ver y tal vez ni sepa sus nombres”.

Su lugar favorito para salir –cuando todavía era posible- se encontraba escondido en alguna parte del centro de Lima y habría sido clausurado y reabierto numerosas veces. De lo que cuenta Montserrat, el local es casi como una disco de los setentas llena de espejos y luces que nunca fue remodelada ni restaurada, “Es un lugar donde van unas strippers cuarentonas y es súper decadente. Ves borrachos dormidos en cada mesa [se ríe]. Simplemente amo ese lugar con todo mi corazón. Solo he ido con personas que quiero o son cercanas a mí, creo que hasta he ido sola”.

“Si te digo todas las metas que he tenido a futuro… desde ser astronauta hasta militar de ejército y monja [se ríe], te lo juro… por eso prefiero no pensar más a futuro y trabajar, solo trabajar”

Montserrat no es mucho de ver a futuro porque le resulta contra productivo. Prefiere ponerse metas cortas y enfocarse en el presente del cual aprende para ir adaptando su futuro. “Si te digo todas las metas que he tenido a futuro… desde ser astronauta hasta militar de ejército y monja [se ríe], te lo juro… por eso prefiero no pensar más a futuro y trabajar, solo trabajar”. Por su falta de miedo a probar cosas nuevas, su habilidad para recursearse y su talento para renacer a través de nuevos personajes – que influencian e inspiran sus trabajos – es seguro que Romina Montserrat continuará evolucionando y reinventándose eternamente como artista y persona. Si algo está garantizado es que su vida y sus creaciones jamás serán aburridas o mundanas.

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