Vacide Erda Zimic sobre la belleza de lo grotesco

Texto y entrevista
por Andrea Cáceres

La diseñadora peruana repone su muestra “La cena” en el Museo MATE. Será una burla exagerada de la cotidianidad.

Hay belleza en las vísceras de un cerdo. Hay glamour en el look desenfadado de una abuelita de más de 80 años. Hay arte en un fotograma que muestra, precisamente, a esa matriarca en la carnicería de un mercado. Se trata de la belleza de lo grotesco. Y para ser exactos, se trata de la sesión de fotos que realizó, hace casi veinte años, la diseñadora peruana Vacide Erda Zimic para presentar su primera colección de joyería textil.

La colección “La abuelita se fue al mercado” se lanzó en 1999.

La idea de ir en contra de los estándares de belleza, infundidos por la moda, nació por el interés de hacer algo distinto. Corría el año 1999 y Vacide estaba lista para presentar su colección frente a las cámaras de un canal de televisión. Antes, los productores le pidieron que lleve su modelo. “Yo no tenía una. Y le dije a mi abuelita: ‘te ponemos a ti’. Aunque no llegó a salir, decidí hacer una sesión de fotos con ella”, comenta la artista.

Desde ese momento, su abuelita, y mayor referente sobre una figura matriarcal, se convirtió en el personaje que luciría todas sus joyas. Además, sería parte de “La cena”, exposición que presentó por primera vez en Dédalo, allá por el 2013, la cual será repuesta este jueves 28 en el Museo MATE. “La muestra no es la misma: antes todos los personajes y objetos que se podían ver eran tejidos, ahora todo es en cerámica”, confiesa Vacide.

LA CENA ESTÁ SERVIDA

Sobre la mesa se podrá apreciar el exceso de comida que la diseñadora plantea como una burla de lo que vive con su familia. “Ante una situación incómoda o que no tiene arreglo, solo nos queda reírnos. Y eso quiero representar: mi chiste”, añade. Y si los personajes siguen siendo los mismos, la diseñadora responde: “Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia”.

Todos estamos invitados a la mesa y a admirar el arte de lo bello y lo extravagante, lo gracioso y lo reflexivo.

 La cerámica es el protagonista de la exposición que se repone en el Museo MATE.

LA IMPORTANCIA DE IR DESPACIO

Tras la exposición, Vacide tiene claro seguir haciendo lo que le gusta: hoy es la cerámica, la joyería textil, mañana quizá retome la pintura, haga una obra de teatro o lo que le plazca. “Da igual por donde vaya si al final quiero decir lo mismo”, menciona la creativa sobre su manera de expresarse. 

Ante la pregunta de si planea expandir su marca, la diseñadora confiesa que le gusta ir despacio: “Prefiero estar en mi taller, ver el trabajo de mis colaborados, exportar pequeñas cantidades y llegar a Nueva York, París y Alemania, siempre en las tienditas de los museos”. Su sencillez invita a conocer su trabajo y apreciar los pequeños detalles.  

Muchas de las piezas de Vacide están elaboradas a base de fieltro.
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