Sujetka Val Terkes: Mirada, reflexión y arte performativo

Boceto del espacio para ‘Permiso para disparar’

Sujetka Val Terkes explora a través del arte performativo y la instalación, la relación del cuerpo frente a la experiencia del lenguaje y los discursos sociales. Nacida en Lima y con 24 años encuentra a través del perfomance, una voz política cargando de significado cada obra que realiza y en las que el contexto nacional lleno de desigualdad y violencia resuena con sus experiencias personales. Esto motivó a que ponga en tutela las percepciones que consideramos correctas o incorrectas, y nos hace cuestionarlas a través del lenguaje performativo.

El arte fue un objeto de admiración desde pequeña para la artista, sin embargo, mientras crecía, fue cuestionando el significado de este. Entre las distintas formas de comunicación que ofrecen los medios artísticos, Sujetka considera que para ella, el arte performativo es el indicado para transmitir las problemáticas sociales que señala en sus trabajos. Pues, el trabajo de Sujetka formula un panorama amplio acerca del concepto de la “mirada” y la percepción del sustantivo “mujer” como eje de un cuerpo cargado de significados, dentro de una cultura represora con respecto a esta.

La “mirada” de quien observa las distintas piezas performativas son estudiadas por la artista, comparándolas con miradas que crean desigualdad y afectan nuestro inconsciente colectivo. El “sujeto” que mira, para Sujetka, y su oscilación con cumplir el rol de “objeto”, son conceptos frecuentemente presentados en sus obras, en las que propone hacer reflexionar al “otro” sobre su posición en el mundo social.

Texto & entrevista por Cayetano García
Talento seleccionado por Claudia ParejaFrances Munar y Wynnie Mynerva


¿Cómo fue tu primer acercamiento al performance art y la instalación como medio artístico?

Solía idealizar el arte cuando era pequeña, como un acontecimiento hermoso. Luego, comencé a cuestionar el verdadero significado de este. Después de investigar sobre prácticas determinadas por acuerdos sociales como “artísticas”, me encontré frente a distintas formas de comunicación. Comencé a trabajar desde la política que carga la acción del performance como un acercamiento más preciso a lo que yo buscaba transmitir, la problemática social. El rol del observador al presenciar una situación, entendida como «arte», resulta un proceso fundamental para su aprendizaje. Los significados que otorgo cambian constantemente y sigo pensando el arte como un acontecimiento hermoso.

Permiso para disparar, 2019. Esta investigación trabaja sobre el libro Siri Hustvedt La mujer que mira a los hombres que miran a las mujeres, la cual mediante distintos artículos devela las estructuras cotidianas de la mujer como inferior. Son mencionadas, también, ideas de Susan Sontag para recalcar la importancia de la distancia frente al cuerpo para la producción del deseo, y conceptos como el “temblar” de Jacques Derrida con relación a la performatividad.

¿Cómo definirías el concepto de “mirada” en torno al arte performativo que realizas?

Para empezar a definir el concepto de «mirada» es necesario mencionar infinitas variantes que esta carga. Desde mi trabajo busco explorar la mirada según la persona gramatical que la esté “encarnando» y desde el enfoque que varía según el contexto. Juego con la disonancia y concordancia que existe entre el objeto observado/mirado, el que mira y el que mira al que está mirando. Me apoyo en estos niveles para relacionar la mirada a las estructuras culturales y lingüísticas, y así entenderla como un macro problema de constante subestimación en base a sistemas económicos hetero patriarcales que afectan sigilosamente al inconsciente de las masas. Esta situación transgresora, nos incita a cuestionar la actitud convencional abusivo-pasivo del sujeto dentro de nuestra sociedad.

Proyecto: ‘Permiso para disparar’

¿Cuál es la relación del lenguaje con los roles sociales que cumplimos los ciudadanos? ¿Cómo se muestra esto en tu trabajo?

Lo que conocemos como identidad, a lo largo del tiempo, se construye a partir de nuestro presente cultural y nuestro pasado histórico. Estos nos posicionan como «sujetos» parte de la sociedad. Las palabras representan la forma en que su cultura ha aceptado tácitamente dividir las cosas. Busco dialogar con el límite de la persona entendida como «sujeto» y «objeto». La mirada del «otro» frente a una superficie variable, depende fijamente de lo que el observador defina bajo estos términos. De esta manera, utilizo el arte para crear un espacio donde el cuerpo pierde el significado personal y se convierte en un objeto que busca ser mirado, para así, delatar la culpa que existe en el observador frente a la toma de decisiones en relación a la respuesta que pueda obtener de lo observado.

Proyecto: ‘Se compra silecio’
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