¿Ropa de segunda mano? Estos 3 emprendimientos peruanos reivindican la moda vintage en el país

Por Micaela Bazalar

Hoy en día nos encontramos sumergidos en una sociedad acelerada y basada en el consumo, donde tal ritmo de vida se ha trasladado a una actividad tan simple del día a día: vestirnos. Comprar, usar, desechar. Pero, ¿qué hay detrás de la moda que uno consume?

Ante esta problemática, amantes de la moda han reaccionado y tomado cartas en el asunto, convirtiéndose así en agentes de cambio. En esa línea, hemos conversado con tres emprendedores de moda vintage sobre sus proyectos, los estigmas que existen hacia la ropa de segunda mano y cómo desde sus plataformas informan y fomentan el consumo de esta a favor del medio ambiente.


INSSANIA

INSSANIA representa la manera en que tres amigas —y ahora socias— disfrutan de la moda, pero de manera consciente; promoviendo un espacio donde las personas puedan vender ropa y, a su vez, encontrar diversidad de estilos y marcas peruanas o internacionales.

“Nos encantaba  la moda, pero no queríamos seguir consumiendo y siendo parte de todo este daño que causa, en especial, el fast fashion. Entonces nació una necesidad personal de querer consumir moda de segunda mano”, confiesa Stephie Brack.

Stephie vivió 6 años en Nueva York. Allá visitaba tiendas de segunda mano, llevándola de esta manera a familiarizarse con el modelo de negocio. En 2019, al regresar de visita, una de sus amigas le comenta que ya no se encontraba vendiendo su ropa en tiendas físicas de segunda mano, sino en un marketplace. “Este marketplace se llamaba Poshmark. En él creabas tu perfil, vendías la ropa y se la mandabas a la persona que había comprado”, cuenta Stephie. “De regreso a Lima, investigué más y conociendo el éxito que estos negocios estaban teniendo en Estados Unidos y Europa, deseaba hacer algo mucho más grande que una tienda. Esa era también la situación de mis socias, nos juntamos y empezamos INSSANIA, revela.

“Poco a poco hemos ido creciendo. Comenzamos en Instagram y luego lanzamos nuestra web. Tenemos ganas de querer cambiar la manera en la que se compra y usa moda en el Perú. Queremos fomentar la moda de segunda mano, revolucionar  y que haya un espacio como INSSANIA donde vendes y compras moda”, declara. 

No cabe duda que la industria de segunda mano se torna una opción más amigable y sustentable. “Según thredUp, cuando usas ropa de segunda mano ayudas a reducir la huella de carbono, desechos y agua en un 82%. A parte de ello, la ventaja es que encuentras estilos súper únicos. Cuando visitas una tienda de segunda física u online, es como una búsqueda del tesoro, porque no sabes lo que realmente puedes encontrar; pueden ser cosas espectaculares, retro, vintage, de marcas super caras a mejores precios”, cuenta Stephie. 


ALPESO VINTAGE

En esta toma de consciencia sobre los impactos de la moda rápida, nos trasladamos al 2016 donde André Alzamora junto a una gran amiga —ahora ex socia—, decidieron fundar ALPESO. Ambos habían perdido sus trabajos en aquel tiempo y el reingresar al mercado laboral fue todo un reto. 

“Ella es una mujer afroperuana.Yo siendo un hombre trans —en ese entonces, previo a las hormonas—, era visto por la sociedad como una mujer bastante masculina y tosca. Se nos hizo bastante difícil volver a conseguir un trabajo y vivíamos alquilados. ALPESO en un principio nace como una necesidad de sobrevivencia”, confiesa André.

A pesar de la complicada situación por la que ambos pasaron, André revela que antes de empezar con el negocio, era necesario que éste no solo generase ingresos y permitiera darle trabajo a las personas que ama; sino que el emprendimiento tenía que impactar de manera positiva en el medio ambiente. 

“Desde antes consumíamos ropa de segunda, entonces, todo esto se juntó e hizo que naciera la marca. Comenzó en el departamento donde vivíamos a través de showrooms. Al inicio, la acogida fue tanta porque, me imagino, la ropa es chévere, barata  y es ‘al peso’. La gente se alocó, habían largas colas y decidimos abrir la tienda”, cuenta André.  


SHOP FROM MARS

La moda de segunda mano siempre ha existido y poco a poco las personas han encontrado en ella su encanto. Aunque algunos, son pioneros en este mundo sin siquiera saberlo, como el caso de Mar Banhart, fundadora de SHOP FROM MARS. Ella dio inicio a este proyecto —que nació en su closet— con el fin de compartir su amor por la ropa vintage (piezas con mínimo 20 años de antigüedad).

“Desde mi adolescencia me gustaba utilizar la ropa de mi papá, cortaba sus pantalones de vestir para mí, así también la ropa de mi abuela. Con los años fui descubriendo la ropa de segunda mano y todo esto me llevó a querer compartir este estilo de vida. Sentía que a muchas otras personas también les podría gustar la ropa que encontraba en viajes o mercadillos, y así darle una segunda vida a prendas que yo ya no utilizaba”, cuenta Mar.

Ella nos señala que existen dos impactos grandes que produce la industria de la moda rápida. Por un lado, esta produce la contaminación de ríos y mares mediante el uso de químicos tóxicos por parte de las fábricas, y también existe una gran cantidad de ropa que termina en la basura rápidamente, ya que son prendas de mala calidad y se transforman en agentes contaminantes al ser, muchas veces, quemadas en vertederos.


RENOVANDO CLOSET, RENOVANDO HÁBITOS

La pandemia del coronavirus trajo consigo medidas que nos llevaron a quedarnos en casa por largo tiempo. Ante ello, muchos pasamos por distintas fases; una de estas fue la reflexión. El confinamiento se prestó como escenario para cuestionar nuestros hábitos y, en este espiral de renovación, el revisar closets fue parte de ello: sacar la ropa, valorar qué nos ponemos y qué no.

“Este contexto histórico de la pandemia ha cambiado todo. Lo negativo es que hemos cerrado varias veces la tienda, obviamente esto es una pérdida. Pero la parte positiva, que siempre tratamos de ver, es que este contexto de encierro nos ha ayudado a todos a reflexionar sobre qué podemos aportar al mundo”, recalca André, fundador de ALPESO. 

Apoyar a los negocios locales de ropa de segunda mano, trae consigo distintas ventajas. Además de ser consciente con el medio ambiente y colaborar con las familias detrás de esos emprendimientos, André destaca que el consumir este tipo de moda trae consigo la durabilidad. “Son prendas que han sido hechas hace 20 años y siguen igual, y obviamente te van a durar 20 años más. Además, la gente se ha dado cuenta que cuando te compras algo vintage, estás comprando algo exclusivo, porque no ha sido hecho en cadena, han sido pocas”, cuenta.

Siguiendo la misma idea, Stephie Brack de INSSANIA nos recuerda la importancia de la economía circular y local. “Si estás comprando en una tienda de segunda mano, estás apoyando a los dueños de esa tienda; y si compras en un marketplace, ayudas al emprendimiento y, también, a las vendedoras que logran obtener un ingreso extra con sus prendas. En INSSANIA toda la ropa que tenemos es de nuestras vendedoras”, señala.

Sin embargo, muchos otros se siguen resistiendo a la idea de migrar a la moda de segunda mano; promoviendo mitos detrás de ella y reforzando estigmas. “Nos han dicho que la ropa de segunda mano es de mal gusto o que tiene la energía de un muerto y así han estigmatizado el reciclaje. Nos hicieron pensar que solo la ropa nueva era la que debíamos consumir. Sin embargo, es importante seguir dando a conocer los beneficios y demostrar cómo esto cambia nuestro alrededor y nuestro planeta; así seremos consumidores más conscientes”, subraya Mar Banhart de SHOP FROM MARS.

Los tres emprendedores concuerdan que existen dos puntos claves para romper con los estigmas alrededor de iniciativas que retribuyen cosas positivas: educarse y conversar. Mediante las redes sociales de sus emprendimientos, buscan generar un espacio de diálogo con su público, para poder desmentir ideas alrededor de la ropa de segunda mano. Además, consideran importante romper la idea del status, donde el tener dinero muchas veces se desvincula de la idea de usar ropa de segunda mano. 


HACIA UN FUTURO MÁS CONSCIENTE

Tres historias diferentes, pero complementarias. Las acciones de Stephie Brack, André Alzamora y Mar Banhart, desde INSSANIA, ALPESO y SHOP FROM MARS, aisladamente no resuelven todo, pero en conjunto mejoran mucho la situación actual en la que nos encontramos. 

“En la actualidad ya somos un mercado donde puedes encontrar diferentes estilos, precios y tallas; es importante saber que es un mercado que nosotros, los emprendedores jóvenes, hemos construido. Poco a poco nos hemos dado cuenta que la clave para acabar con la contaminación, somos nosotros mismos: cambiando nuestros hábitos”, expresa Mar. 

Por otro lado, INSSANIA desde su plataforma, busca generar una comunidad donde se fomente la creatividad y el uso de la moda de manera consciente. Invitan a su público a ser únicos, combinar estilos y divertirse con la ropa de segunda mano. Además, Stephie menciona que migrar a este estilo de vida más sostenible es un proceso que debemos de llevar con calma. “No tiene que ser de la noche a la mañana. Hay una pirámide que a mi me gusta: la jerarquía de las necesidades. Puedes seguir estos pasos cuando creas que quieres comprar algo de fast fashion: ver si lo tengo en mi closet, preguntarme si realmente lo necesito, ¿alguien me lo podría prestar?, ver si lo puedo encontrar en una tienda de segunda o en una marca local. Todo eso antes de finalmente optar por el fast fashion, plantea.

André, pasó por el proceso que señala Stephie. Antes, él juntaba determinada cantidad de dinero para comprar algo que le gustara de una tienda por departamento. Hoy en día, ya no se imagina entrando a una. Sobre todo ahora, que con ALPESO ha podido generar una comunidad grande de personas amantes de la ropa de segunda mano —a la cual agradece mucho.

Finalmente, el mensaje que más destacan, es que la ropa no tiene género. “La moda es una expresión de quién eres. Te pones algo, porque te identifica. Entonces, desde ahí nace mi gusto por la ropa y mi conexión con eso; disfrutar que la gente encuentre algo que le guste y que no le interesa la idea de ‘es de hombre, es de mujer’… ¡No!, sino que le guste, se lo ponga y se vaya. Eso para mí es algo que me satisface y me llena de alegría, porque es algo que en algún momento sentí, decir: esto me identifica, esto me gusta”, manifiesta André.

Emprendimientos de moda como estos, y paradójicamente con piezas de segunda mano, nos dan una versión fresca que se alejan de tendencias para acercarnos hacia un futuro cada vez más consciente.

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