Jimmy Lau Li: Una lucha de visibilidad dentro de una industria llena de estereotipos

Por Andrea Andrade

Jimmy se ha encontrado fuera del molde durante toda su vida. Desde que se le cruzó la idea de convertirse en modelo, fue rechazado e ignorado ya que “no encajaba” en los estándares de la industria. Esto suele representar un problema para todos los nuevos talentos que desean formar parte de esta carrera profesional, pero Jimmy no se iba a conformar con pasar desapercibido. En consecuencia, la gran mayoría de sus trabajos no se llevan a cabo con el apoyo de una agencia, sino que surgen a partir de las ideas locas que pasan por su cabeza y que decide convertir en editoriales.

Si bien es cierto, el modelaje en el Perú aún es un rubro nuevo, desafiante, competitivo, e inexperto; no es nada sencillo ingresar. Más aún en un país donde los estereotipos siguen estando a flor de piel, se encuentran personas como Jimmy, que no desean ser uno del montón. Está seguro de querer ser ese rostro que represente a una generación de modelos que crearán un cambio en una industria que aún le hace falta crecer en diversidad.


¿Cómo fue tu experiencia durante tu crecimiento?

Es algo complicado. Haber luchado durante toda mi vida –e inclusive actualmente. El tema de mi orientación sexual. Desde pequeño siempre fui muy diferente a los demás. Inconscientemente mi expresión de género era más femenina, no actuaba como los “hombres”. Tener que lidiar con eso, mi familia y la sociedad sigue siendo una carga pesada, pero siento que si el destino me puso ese desafío, fue con el fin de aprender a ser valiente desde un inicio.

Tuve una infancia dura, no sentía que encajaba en ningún sitio, intentaba ignorar los comentarios e insultos pero siempre quedaba una parte de ellos dentro de mí. Con el transcurso de los años las cosas iban empeorando, esos escenarios se incrementaron en la secundaria. Llegué hasta el punto crítico de tener que dejar de ir al colegio por varios días, me sentía vulnerable e indefenso, sin saber qué hacer para poder cambiar la situación. Ser gay y chino/peruano en nuestro país es un asco, pero el proceso ayuda a que uno se haga más fuerte, consciente y perseverante en el camino.


¿Por qué crees que en el Perú aún existen muchos prejuicios sobre la raza asiática?

Hay muchas actitudes y pensamientos que hacen que en el Perú existan este tipo de prejuicios. Por ejemplo, si un peruano ve un producto de procedencia china, instantáneamente cree que es de mala calidad o “pirateado” –aunque claro, mayormente sucede eso ya que la mano de obra en el continente oriental no es de alta calidad, pero ese es otro tema–. Por otro lado, sucede de igual forma cuando se generaliza a todas las personas que tengan los ojos rasgados, ya seas coreano, japonés o filipino. Te engloban llamándote solo «chino»; o por último pensar que porque eres asiático debes dedicarte al rubro de los chifas o comercios. 

Lastimosamente estos prejuicios son alimentados por la ignorancia y la discriminación de una sociedad cerrada como la nuestra. No obstante, los tiempos siguen cambiando de forma positiva; antes el aspecto tipo europeo –el de ojos azules con cabello rubio y piel blanca–, era lo atractivo e ideal para los comerciales, pero ahora las agencias de publicidad están optando por variar añadiendo personas de otras etnias. Eso es muy bueno, debido a que el Perú aún requiere de mayor diversidad en el mercado audiovisual, no solamente en el ámbito de la moda y el modelaje, sino en un panorama general. 


¿Qué te inspiró a querer dedicarte al modelaje?

Debido a mi persona y forma de actuar, desde pequeño siempre sentía muchos ojos encima mirándome de forma extraña. Por ende, lo diferente y poco convencional siempre me llamó la atención, y precisamente eso es lo que valora a lo grande la carrera del modelaje de hoy en día. Pero no todo es el físico; es una carrera muy competitiva, pocos logran llegar a ser alguien y lograr grandes cosas en el rubro si es que no tienen constancia.

No me gustaría ser visto sólo como un rostro que fue tomado frente a una cámara, ni mucho menos ser un modelo del montón, quisiera ser el rostro de una generación que está haciendo grandes cambios para que la humanidad tenga otra perspectiva de ver al mundo. Espero que mi lucha por la visibilidad inspire a otras personas a poder vivir sin miedo. Solo tenemos una vida, hay que sacarle el máximo provecho sin temores ni dudas.


¿Cómo te iniciaste en el mundo de la moda? ¿De qué manera la primera agencia que te contrató no te direccionó de la mejor manera? 

Ante todo, quisiera mencionar que nunca se me pasó por la cabeza ser modelo, ni mucho menos llegar a involucrarme en la moda; solía sentirme inseguro e incapaz de lograr algo en el rubro. Sin embargo, luego de varias sugerencias de cercanos y familiares, me atreví a lanzarme a la piscina y ver que sucedía después. Empecé mi carrera a los 18 años yendo a una escuela de modelos, donde aprendí muchas técnicas como el foto pose, pasarela y maquillarme solo; además, me ayudaron mucho con mi autoestima, el poder interactuar con otras personas del medio y tener una base para comenzar en esta carrera. 

La labor de las agencias de modelaje es monitorear la carrera del modelo e ir de la mano con las metas y objetivos de él. Uno presiente cuando sabe que pertenece a un lugar y para mí esa primera agencia no era lo que yo quería para mí carrera. Me limitaba, no lograba proyectar ni sincronizar con dicha empresa que me había pintado un panorama que al final no resultó de esa manera.


¿Qué rol ha cumplido la moda durante toda tu vida?

Cambió mi perspectiva sobre el mundo, a una forma distinta de la que me habían enseñado mis padres. Desde niño jugaba con muñecas y figuras de acción; haciéndolos cambiar de ropa acorde a la escena que estaban viviendo, pero me avergonzaba hacerlo cuando estaba en el restaurante de mi mamá. Varios de los chicos que nos frecuentaban me veían con extrañeza y hacían las típicas burlas homofóbicas que lograban intimidarme hasta el punto de irme a jugar en privado. 

Cuando comencé a crecer, me di cuenta que la moda también me inspiraba en cosas tan simples como escoger mi atuendo para el día a día, me gustaba mucho pensar qué usaría para un almuerzo o salida con amigos, y justo en esa época también había comenzado America’s Next Top Model, que era y sigue siendo uno de mis programas favoritos; ver ese programa me hizo creer en mí mismo, inspirarme y pensar que ser único era lo mejor que podía existir.  


Muy aparte de la moda y el modelaje, ¿cuáles son tus intereses?

Estoy muy interesado en la producción, me encanta crear contenido en el rubro de la moda y contactar con personas que conecten con mis ideas. Es algo que me complementa y alimenta mi desarrollo tanto en el modelaje como en la industria, es más, la gran mayoría de mis trabajos han surgido a partir de las ideas locas que se cruzan por mi cabeza.

Por otro lado, me gusta la cocina y la confección, quisiera aprender diseño de modas para crear piezas que tal vez antes no me hubiera atrevido a vestir. También quisiera integrarme a una ONG dedicada a la comunidad LGTBIQ+, con el fin de defender nuestros derechos humanos y apoyar a que se disminuya la tasa de suicidios de personas de la comunidad. 


Cuéntame acerca de tu participación en la colección MATRIARCADO de Annaiss Yucra

Formar parte del universo de Annaiss Yucra fue una experiencia increíble. Aún recuerdo el día que la conocí en Monumental Callao cuando fui a hacer el casting. Estaba tan nervioso y a la vez entusiasmado por ser parte del staff de modelos, que no sabía qué hacer para poder captar su atención y aumentar mis posibilidades de ser escogido. 

Al final, el día del evento también estuve muy nervioso porque nunca antes había estado en una actividad de esa categoría, quería que todo saliera perfecto, no había opción de fallar y decepcionar a Annaiss. Cuando estuvimos en el backstage, recuerdo que había comido mucho en el catering, ni me entraba la ropa que me habían designado. Fue un tanto irónico ya que las otras chicas se comenzaron a reír –no de forma grosera sino más bien acogedora– y yo también porque me excusé diciendo que había ido sin desayunar. 

Más adelante llegó el momento de la prensa, donde pude conocer al equipo de LATEX y a algunos fotógrafos que me hicieron varias tomas, fue algo de locos porque en todos lados había flashes. Finalmente a la hora de desfilar, Christian Duarte nos indicó qué era lo que cada uno tenía que hacer. A mí me mandaron a besarme con la chica del costado, en un comienzo fue algo extraño pero luego coincidí con ella y salió todo bien. Sin duda alguna, podría repetir ese día una y otra vez.


Con respecto a tu experiencia personal como modelo en tiempos de distanciamiento social, ¿crees que la industria se verá afectada en el futuro?

Lo que rescato de la situación que puso la COVID-19 es que nos ha hecho más humanos con respecto a nuestro desarrollo personal; poder reflexionar y madurar desde una nueva perspectiva que nunca hubiéramos imaginado que nos iba a pasar. Además de poder probar nuevas técnicas de aprendizaje a través de la tecnología, jamás se me había pasado por la cabeza hacer un shoot virtual por medio de una videollamada o tener que producir mi maquillaje y styling desde cero –aunque anteriormente tuve una que otra experiencia previa en esas áreas así que no estuve tan perdido–. Sin embargo, dudo mucho que la pandemia vaya a afectar la industria en el futuro, simplemente dio hincapié a que el rubro no pare aunque se esté viviendo una crisis mundial, abriendo ventanas para el modelaje se exprese de nuevas formas, haciendo volar la imaginación de uno con lo que tenga a su alcance. 


Desde hace décadas la industria de la moda ha exigido que los modelos tengan cierta apariencia, ciertos rasgos, y cierto peso. ¿Qué opinas acerca de la discriminación, a raíz de estos estándares, que aún existe en el mundo del modelaje?

La industria ha evolucionado durante estos últimos años, se ha abierto a varias posibilidades en base a la necesidades de la sociedad. Aunque aún hay ciertas reglas establecidas por los grandes magnates de la moda que no se pueden romper, creo que con el pasar de los años irá evolucionando de a pocos. El mundo ya no es como el de antes, está cambiando constantemente, por ende la moda también debe hacerlo acorde a lo que está pasando en la humanidad.


¿Cuáles son tus metas a futuro?

En el ámbito del modelaje, tengo varias; salir del país, hacer varios editoriales –ya sean de mi plan de proyectos o de revistas nacionales e internacionales–, estudiar diseño gráfico, sacar mi propia marca de ropa, seguir visibilizando a la comunidad LGTBIQ+ en Perú a través de la moda e incentivar la lucha en contra del racismo y la discriminación, para llegar a hacer un cambio positivo en el mercado peruano con respecto a los estándares tradicionales establecidos.

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