Por Aleu Campos
Con una propuesta que mezcla sensibilidad y cultura, el joven talento llevará a Milán un elemento poco convencional: la panca de choclo. Dotándola de simbolismo, la colección se posiciona como una propuesta de indumentaria que reivindica textura, material y memoria, con un guiño folclórico.
La propuesta de Piero Valdivia, también conocido como Mr. Poison, mezcla reinterpretación contemporánea con raíces muy concretas. Tres danzas de las fiestas patronales y un material que pocos se atreverían a llevar a una pasarela: la panca del choclo o la hoja de maíz.
Esta experimentación material le permitió ganar el concurso de Jóvenes Talentos 2025 de la Asociación de Moda Sostenible del Perú, concediéndole una beca en el Fashion Design Summer Course de la Accademia del Lusso en Italia, así como la presentación de su colección en Andes Fashion Week, en Chile. A puertas de su viaje a Milán y tras ser nominado a un Premio Luces, conversamos con Piero Valdivia sobre su última colección.
Latex: ¿Cuál fue la idea o el concepto central detrás de la colección con la que ganaste la beca en Milán?
Mr. Poison: Todo parte del concurso de la Asociación de Moda Sostenible del Perú, cuya consigna era representar una región del Perú: costa, sierra o selva. Aunque nací y crecí en Lima, mi vínculo con la sierra viene desde casa. Mi abuela es cusqueña y desde muy pequeño me inculcó las tradiciones, las historias y las fiestas patronales. Yo crecí rodeado de eso.
Cuando vi la oportunidad del concurso, sentí que era el momento de representar la sierra desde un lugar muy personal. Elegí inspirarme en las fiestas patronales de Paucartambo, dedicadas a la Virgen del Carmen, y decidí representar tres danzas específicas: Qhapaq Qolla, Sacra y la danza de los Negritos. Cada una, dio origen a un look, reinterpretado desde una mirada contemporánea y vanguardista.
Latex: ¿En qué momento sentiste que la colección estaba realmente lista?
Mr. Poison: Creo que esta vez fue distinto a otras experiencias. Dejé de pensar en el concurso como una competencia y empecé a verlo como una ventana para contar mi historia. Ya no diseñé con la presión de ganar, sino con la necesidad de comunicar algo real.
El momento clave fue cuando vi los tres looks juntos en mi estudio. Sentí que dialogaban entre sí, que contaban la misma historia y que transmitían lo que yo tenía en mente. También fue muy importante ver cómo los modelos entendían el concepto al probárselos. Ahí supe que la colección funcionaba, incluso sin necesidad de explicarla.
Latex: La panca del choclo es uno de los elementos más potentes de la colección. ¿Qué significado tiene para ti?
Mr. Poison: La panca del choclo tiene una carga emocional muy fuerte para mí. Mi abuela llegó a Lima desde Cusco siendo muy niña, solo hablaba quechua, y trabajó durante años vendiendo choclos en el mercado. Gracias a ese trabajo pudo sacar adelante a toda la familia.
Yo la acompañaba muchas veces de madrugada y recuerdo el contacto con la panca, su textura, su olor. En ese momento no lo entendía, pero quedó grabado en mí. Años después, cuando empecé mi carrera como diseñador, esa memoria volvió.
Latex: ¿Cuándo comenzaste a investigar el uso de este material?
Mr. Poison: Empecé en 2018, en uno de mis primeros concursos, que tenía un enfoque sostenible. En ese momento trabajé con denim reciclado, pero sentí que necesitaba algo más que me diferenciara. Pensé en integrar una fibra natural y, casi de manera intuitiva, apareció la panca del choclo.
A partir de ahí inició un proceso largo de investigación: prueba y error, asesoría con ingenieros, estudio de técnicas ancestrales de preservación natural. Hoy, siete años después, esas primeras pancas siguen intactas. Volver a usarlas en esta colección fue cerrar un ciclo que empezó con mi abuela y ahora me lleva al extranjero.
Latex: ¿Qué retos técnicos implicó trabajar con la panca del choclo?
Mr. Poison: El mayor reto fue el proceso, porque no existe información previa ni tutoriales. Todo fue experimental. Además, al ser un proceso natural, dependía mucho del clima. El secado debía hacerse al aire libre, y en Lima nunca sabes si va a salir el sol o va a llover.
Hubo momentos de tensión, especialmente cuando una tanda de pancas se mojó por la lluvia, pero por suerte el clima se alineó. En cuanto a la confección, es un material noble, incluso permite generar volumen y estructura. La utilicé tanto para crear formas como para aportar color y textura al tejido.
Latex: ¿Cómo viviste el momento en que anunciaron que tu colección había ganado y que viajarías a Milán?
Mr. Poison: Fue un momento muy intenso. Estábamos todos los competidores formados en backstage, sin saber quién iba a salir. Cuando dijeron mi nombre, al inicio no lo procesé. Luego vino la emoción, las lágrimas.
Algo que nunca voy a olvidar es caminar por los tres salones del evento y escuchar a la gente aplaudir, decirme cosas lindas. Mi mamá estaba en primera fila, llorando, y eso me quebró por completo. Sentí que todo había valido la pena: las amanecidas, el cansancio, el esfuerzo.
Después, que la directora de la academia de Milán se acercara personalmente para felicitarme y decirme que estaba ansiosa por recibirme fue increíble. Hoy tengo muchas expectativas: aprender, conocer nuevas historias y, sobre todo, compartir la mía. Siempre he creído que mi trabajo debe hablar por mí, y siento que lo está haciendo.




