Modelos virtuales ¿Ventaja u obstáculo?

Por Andrea Andrade

Definitivamente vivimos en tiempos interesantes y de constante cambio. Con una medida de distanciamiento social en regla, la industria de la moda vuelve a establecer una línea borrosa entre fantasía y realidad, dando un paso adelante para reinventar los desfiles de moda con la ayuda de la inteligencia artificial, y abriéndole paso a los modelos virtuales.

Actualmente los también influencers digitales están sacudiendo la industria, despertando fascinación entre los artistas por el mundo virtual. Sin embargo, no es la primera vez que el mundo de la moda y la realidad virtual convergen. Ha pasado más de una década desde que Alexander McQueen reintrodujo a Kate Moss a través de un holograma en la pasarela.

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Ahora, en una realidad donde los viajes son limitados o casi inaccesibles, el dominio de los modelos virtuales está configurado para expandirse. A pesar de la pandemia, numerosos diseñadores han logrado que las últimas semanas de la moda en Shanghai, Moscú y Helsinki proporcionen una experiencia totalmente digital para sus compradores, lo que resultó en una audiencia récord y fuertes ventas.

Shudu, más conocida como la primera supermodelo digital del mundo
Shudu, más conocida como la primera supermodelo digital del mundo

¿Pero cómo empezó este nuevo movimiento? La idea de construir personajes virtuales siempre ha sido intrigante para los humanos. La modelo e influencer Shudu, tiene una cuenta de Instagram desde hace un año que reúne a más de 200.000 seguidores, además de haber trabajado para varias grandes firmas. En la red se describe como “la primera supermodelo digital del mundo”, y logra que el término de belleza inalcanzable tenga un mayúsculo significado.

Detrás de la imagen de Shudu se encuentra el fotógrafo inglés Cameron-James Wilson. El nivel de fama de la modelo se disparó cuando la marca Fenty Beauty, compartió una imagen de ella en su cuenta de Instagram. Más adelante, el director creativo de Balmain, Olivier Rousteing, decidió crear una campaña con modelos virtuales en 3D, transformando a Shudu en la protagonista de todas las miradas.

Campaña de Balmain en el 2018 llamada «Balmain’s New Virtual Army»

Shudu no es solo una obra de arte, representa los avances tecnológicos de un sector que no quiere quedarse atrás y la tensión constante entre la apariencia y la realidad en la industria de la moda. Su creador, Cameron-James, explica en una entrevista para Vogue que no hay motivo para que exista una rivalidad entre los modelos virtuales y los de carne y hueso. Ya que podría convertirse en un beneficio masivo para los modelos de la vida real, donde tendrían el potencial de hacer escaneos muy detallados de sí mismos. “Su avatar se puede enviar en múltiples trabajos alrededor del mundo sin que el modelo esté allí en persona. Además, una vez que alguien es escaneado, de alguna manera queda inmortalizado. La carrera de una persona podría durar décadas, siglos”, explica Cameron-James.

Asimismo, otro beneficio de esta nueva normalidad de los modelos virtuales, es que de esta manera se explorarán nuevos ámbitos de creatividad y se crearán nuevas oportunidades en una industria que aún no es completamente inclusiva: “¿Qué pasaría si en lugar de tener cierta altura, o cierto peso, todo lo que necesitaras fuera imaginación y una comprensión básica del 3D para tener una oportunidad en la moda?” agrega Cameron-James.

Por otro lado, también ingresa un debate acerca del valor de marketing de estos nuevos modelos virtuales, ¿Tendrán el mismo poder para convencer a los consumidores de que confíen en las marcas? En mi opinión, por el mismo hecho que no se puede interactuar con ellos, se pierde una especie de complicidad que existía con los modelos normales, lo cual es muy importante para generar un engamement con la marca. La inteligencia artificial es demasiado perfecta, por ende no se pueden identificar con ella.

La percepción de Cameron-James no se aleja de este pensamiento, ya que considera que de todas maneras un modelo virtual no puede caminar por una pasarela o abrazar a un fanático. “Los humanos anhelan una emoción real, a la gente le sigue gustando ver a su celebridad favorita salir, divertirse, y ser, bueno, humana” concluye.

No obstante, la futurista Sophie Hackford, explica en una entrevista para el mismo medio, que en la parte comercial también se puede utilizar la inteligencia artificial como compañera de equipo en un futuro. “Imagínense esto, en lugar de viajar por todo el mundo para una reunión de negocios, podríamos enviar a un embajador digital que negocie por nosotros o que pueda visualizar la composición de una tela a través de simulaciones a nanoescala” comenta Hackford.

Podemos dejar que el debate siga girando, pero solo el tiempo se encargará de definir si la virtualidad seguirá dejando huella en esta industria. Si bien los modelos virtuales pueden firmar campañas de moda multimillonarias, hacer entrevistas y hasta convertirse en activistas, aún no pueden profundizar en una experiencia sentimental o sensorial con los clientes, lo cual aún sigue siendo un aspecto primordial en esta industria que no para de cambiar.


Imagen portada Modelo digital ‘Dagny Gram’

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