Lisseli Santos es la stylist peruana que deconstruye el vestir y lo convierte en narrativa

Texto por Cayetano Garcia
Entrevista por Itzari Briceño

La moda es cíclica, sí. Pero parece que hoy, el mundo está más consciente de lo repetitivo que esto puede resultar. Lisseli Santos irrumpe como una coreógrafa visual de lo inesperado. Su trabajo como estilista no se trata solo de armar looks, sino de desmontar los códigos que lo componen. En sus manos, las prendas pierden su función habitual para convertirse en piezas narrativas; cada pieza es una obra de arte en potencia.

Desde sus primeros pasos en Alemania hasta posicionarse como una de las mejores fashion stylist del Perú, Lisseli ha construido una carrera intuitiva. En el portafolio editorial y comercial de la también directora de arte, reina la experimentación. Ya sea envolviendo cuerpos con textiles reciclados o componiendo volúmenes imposibles, Santos le da un nuevo significado a lo que entendemos por moda. Para ella, las prendas no son solo ropa: son herramientas para contar historias.

Inspirada por le trabajo de Lotta Volkova –estilista rusa que desafía la noción de “lo bello”, uniendo arte callejero y la subversión–, Lisseli no se limita a proponer looks. Ella crea escenas y metáforas con el indumento poniendo en alto el espíritu experimental latinoamericano.

«Hoy en día, puedo decir que mis raíces peruanas juegan un papel fundamental en mi trabajo. Sin embargo, no siempre fue así», afirma. Tras un proceso de auto aceptación, la estilista se reconcilia con sus raíces y hoy su trabajo integra la riqueza de la diversidad cultural y natural del Perú, en imágenes poderosas. Desde Lima conversamos con ella sobre la construcción de su identidad visual, la importancia de las referencias culturales, y su camino en una industria local que aún está aprendiendo a hablar otros lenguajes.


¿Qué te inspiró a entrar al mundo de la moda, la dirección de arte y el styling?

Lisseli Santos: Sabía que quería trabajar en moda, pero no tenía claro en qué rol. No quería tener una marca ni diseñar ropa, así que mi búsqueda fue más intuitiva. Estudié Comunicaciones en Lima y luego en Alemania, donde viví por casi nueve años. Al regresar a Perú, descubrí un diplomado en styling y producción de moda que me hizo sentir que había encontrado mi lugar. Desde entonces, todo ha fluido de forma orgánica. Las profesoras del diplomado me llevaron a asistirlas en comerciales y producciones, lo que me permitió hacer mis primeros contactos en la industria. Luego hice mi primer editorial para Fucking Young y a partir de ahí todo comenzó a fluir: el boca a boca, nuevas conexiones, proyectos, marcas que confiaban en mí. Así es como he venido trabajando estos últimos ocho años, siempre en constante aprendizaje y buscando nuevos desafíos.

No sé si puedo definir mi estilo en una sola palabra, pero definitivamente es experimental.

Tu trabajo tiene una identidad muy particular con construcciones de piezas que van más allá de lo convencional ¿Cómo describirías tu estilo y cuál es tu proceso creativo para transformar prendas en estructuras únicas?

Lisseli Santos: No sé si puedo definir mi estilo en una sola palabra, pero definitivamente es experimental. Me gusta transformar las prendas en algo nuevo, superponerlas, romper su estructura, convertirlas en formas. Muchas veces no son looks usables, sino ideas visuales. Trabajo con lo que tengo, con lo que encuentro. Siempre pienso en cómo puedo llevar una prenda a otro nivel, cómo puedo darle un giro que la haga única. Mi proceso creativo empieza con una idea o una emoción. A veces, mis referencias vienen de recuerdos, de experiencias personales o de conceptos que quiero explorar visualmente. Aunque mi estilo es muy conceptual cuando tengo libertad creativa, también trabajo en producciones comerciales, donde adapto mi visión a las necesidades del cliente. Sin embargo, en ambos casos, siempre busco aportar un sello distintivo, algo que haga que el resultado final se sienta auténtico y tenga una historia detrás.

Después de ocho años en la industria ¿Cuál consideras que ha sido tu mayor aprendizaje?

Lisseli Santos: La adaptabilidad. En esta industria, mantenerse relevante significa estar dispuesta a evolucionar. También he aprendido que las conexiones humanas son clave. Muchas de las oportunidades que he tenido han sido gracias a gente que creyó en mí desde el inicio.

Fue recién cuando me mudé a Alemania a los 18 años que entendí el valor de mi herencia cultural. Descubrí que mi historia, mi apariencia y mis raíces no solo eran únicas, sino que también tenían un peso y una riqueza enorme.

¿Tus raíces peruanas juegan algún rol importante en tu trabajo? ¿Cómo integras este factor en tus proyectos?

Lisseli Santos: Hoy en día, puedo decir que mis raíces peruanas juegan un papel fundamental en mi trabajo. Sin embargo, no siempre fue así. Crecí en un entorno donde, de alguna manera, me hicieron sentir que mi origen no era algo valioso. Mi madre es de la sierra y mi padre de la costa, y aunque siempre he tenido un fuerte vínculo con mis raíces andinas, durante mi infancia y adolescencia el clasismo y racismo presentes en ciertos espacios no me permitieron abrazar plenamente mi identidad. Fue recién cuando me mudé a Alemania a los 18 años que entendí el valor de mi herencia cultural. Descubrí que mi historia, mi apariencia y mis raíces no solo eran únicas, sino que también tenían un peso y una riqueza enorme. En mis inicios en la moda, estaba muy influenciada por los estándares occidentales, donde predominaban modelos de rasgos europeos. En ese momento, también aspiraba a trabajar con modelos que encajaran en ese estereotipo, sin darme cuenta de que estaba dejando de lado lo que realmente me representaba. Con el tiempo, fui dándome cuenta de que estaba olvidando quién soy y de dónde vengo. Ese proceso de reconexión fue un aprendizaje profundo, casi una batalla interna, pero hoy en día tengo claro que quiero que mi trabajo refleje y celebre mi identidad. Para mí, la moda y la creatividad son profundamente personales. Es por eso que valoro colaborar con personas que comparten mis raíces y mis valores, porque juntos podemos crear algo auténtico y significativo. Me enorgullece poder plasmar en mi trabajo la diversidad y riqueza cultural de nuestro país, demostrando que en Perú también hacemos moda, que nuestras modelos y nuestra gente tienen una belleza única y que nuestra identidad merece ser visibilizada y celebrada.

¿Cuáles han sido tus proyectos más desafiantes o significativos?

Lisseli Santos: Uno de los más significativos fue una producción para Belmond, específicamente para el Andean Explorer. No sé si lo llamaría el más desafiante, pero sí fue el más internacional en el que he participado. El equipo estaba conformado por fotógrafos, directores creativos y diseñadores de set de distintas partes del mundo: Estados Unidos, Francia, Londres, Australia, entre otros. Trabajé como asistente de un stylist francés sumamente talentoso. Lo que hizo especial este proyecto fue que, antes de iniciar, no conocía a nadie del equipo. Esa incertidumbre puede generar nervios, pero también se convierte en una gran oportunidad de aprendizaje. Durante el proceso, entendí cómo se trabaja en la industria de la moda a nivel global y pude absorber muchísimo sobre dinámicas de equipo, dirección creativa y ejecución de producciones de alto nivel.

¿Cuáles son tus referentes visuales?

Lisseli Santos: A lo largo de mi carrera, mis principales referentes han sido, en primer lugar, las personas que me rodean. Me inspiro mucho en lo que he visto y experimentado a lo largo de mi vida. Pero si hablamos específicamente de referentes en el mundo de la moda, algunos nombres que puedo mencionar son Lotta Volkova y el fotógrafo Dorian Ulises. También admiro el trabajo de Ricardo Arenas, quien colabora frecuentemente con Chino Castillo en el mundo del styling. Más allá de nombres específicos, me inspiran profundamente los artistas y stylists que logran crear desde lo que tienen a su alcance, transformando lo cotidiano en algo extraordinario. Son esas personas, que desafían los límites y reinventan la moda con ingenio y autenticidad, las que más han influenciado mi trabajo a lo largo del tiempo.

¿Cuáles son los fotógrafos peruanos con los que te gusta trabajar?

Lisseli Santos: Me encanta trabajar con Alexander Pérez Flores. Nos conocimos hace seis años a través de Instagram gracias a nuestro trabajo y, con el tiempo, se convirtió en mi mejor amigo. Cuando trabajamos juntos, hay una conexión total, nos entendemos al 100% y siempre hay una buena energía en el set. Aunque no siempre estemos de acuerdo, sabemos comunicarnos y encontrar un punto medio. También disfruto mucho trabajar con Dennis Santa Cruz y Paolo Rally, con quienes tengo una dinámica similar. Hay una base de amistad y confianza, y sé que el resultado siempre será excepcional gracias al talento que tienen. Otro fotógrafo con quien adoro trabajar es Héctor Villalobos. Compartimos orígenes y visiones similares, lo que hace que nuestro trabajo fluya de manera natural. Nos conocimos por Instagram en plena pandemia y conectamos de inmediato. Nuestro primer proyecto juntos lo hicimos en la casa donde él creció, y la segunda editorial la realizamos en la casa donde yo crecí. Esto le dio un toque profundamente personal a nuestro trabajo. Actualmente, Héctor vive en Argentina (antes estuvo en Chile), pero espero poder volver a colaborar con él pronto. También disfruté muchísimo trabajar con Ana Margarita Flores y Diego Bendezu. Aunque solo hemos colaborado una vez con cada uno, los proyectos fueron muy especiales y personales. Me impresionó su creatividad y el talento que tienen.

¿Cómo ves la escena creativa en Perú actualmente y qué oportunidades ves para su crecimiento?

Lisseli Santos: Creo que estamos en un momento de cambio real. Hay más talento, más visibilidad, más discurso. Y eso empuja a que las cosas se hagan con más conciencia. Ya no nos da miedo decir que hacemos moda desde aquí, con nuestra identidad como bandera.

¿Qué sigue a futuro para ti?

Lisseli Santos: En cuanto al futuro, quiero seguir explorando la creación de piezas desde cero y llevar mis conceptos estilísticos a otro nivel. Me interesa la fusión del styling con el arte y la escultura, así que quiero desarrollar proyectos que vayan más allá de lo convencional. Por ahora, sigo en constante búsqueda de nuevos retos, siempre con la idea de que la moda no solo es ropa, sino un lenguaje visual con el que podemos contar historias y transmitir emociones.

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