Esta es la marca peruana que desde Nueva York cuenta un relato artesanal a todo color


Bolsos, anillos, aretes de loops y piezas knitwear, todo a color y con un aire a los 2000, así es la firma creada por la diseñadora peruana y graduada de Parsons, Daniela Espinoza. Las piezas inspiradas en historias y simbología de la migración sirvieron como un nuevo vínculo entre ella, su familia y sus amigas durante la pandemia. A poco tiempo de haber incursionado en el knitwear con una colección titulada ‘Creciendo’, Daniela Espinoza nos cuenta sobre el imaginario de K’UYCHI y sobre su proceso de crear una visión colorida del Perú a través de la moda.


Por Andrea Andrade

Hubo un tiempo en que el verano se resumía en bisutería de colores y olor a protector solar. Esas épocas en nuestra niñez donde las horas pasaban lento y se despertaba nuestra creatividad; una temporada de helados, raspadillas y mucho color. Precisamente a esos recuerdos es a donde nos traslada K’UYCHI, una marca cuya esencia recae en los coloridos 2000. 

Con colores vibrantes, formas familiares y principios basados en la sostenibilidad, K’UYCHI cuenta con un universo muy particular que relata la historia de Daniela Espinoza, la creadora y directora creativa detrás de la firma. A pesar de haber sido gestada oficialmente en el 2020, la cronología de K’UYCHI data desde hace más de cinco años, cuando la diseñadora estaba postulando a Parsons School of Design, en Nueva York. Los postulantes debían elegir un objeto ordinario de su país y verlo con una mirada estética, Daniela eligió el cerro San Cristóbal, con el que inició una investigación sobre su infraestructura y el color.

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Desde aquel momento empezó a basar la inspiración de todas sus creaciones en tal colorido estudio, ya sean acuarelas, pinturas o manualidades. En consecuencia, nació K’UYCHI –arcoíris en quechua–. “Mis abuelos maternos provienen de un pueblo muy pequeño cerca de Apurímac, por ello es que hablan quechua. Por ende, fueron ellos quienes me ayudaron a elegir el nombre de la marca, ya que quería algo que tenga que ver con los colores, la alegría y que esté conectado a mis raíces”, explica Daniela. 

Las primeras creaciones de K’UYCHI deben su origen al inicio de la pandemia. “Estaba comenzando mi penúltimo año de universidad cuando tuve que regresar al Perú por la emergencia sanitaria. Debido a la cuarentena, empecé a hacer pulseras con piedras de murano como un juego y se las regalaba a mi familia o a mis amigas”, cuenta. De esta manera, poco a poco empezaron a nacer diversos tipos de aretes, pendientes, bolsos y anillos; llenando el imaginario de K’UYCHI de colores vibrantes y formas con los códigos estéticos de los años 2000.


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Meses más adelante, Daniela decidió dar un salto –no tan precipitado– de los accesorios hacia el knitwear. “La responsabilidad que cargo al tener el privilegio de ser una diseñadora peruana en el extranjero, recae en tener la oportunidad de llevar a conocer las técnicas y tejidos artesanales que representan a nuestro país, la cual puede ser aprovechada a través del knitwear, agrega. Es así que nació ‘Creciendo’, una colección que, literalmente, creció con ella. 

‘Creciendo’ es un inicio y un fin. Está basada en su primera investigación sobre el cerro San Cristóbal y también se convirtió en su tesis de graduación. “Fue un trabajo de casi ocho meses de experimentación y de hacer samples. Junto a mis tías y mi papá nos pasábamos tejiendo algunas piezas y probándolas encima de mis primas. También tuve la suerte de encontrarme en el país y poder utilizar únicamente telas peruanas, al estar a mi alcance”, cuenta. Todas estas circunstancias convirtieron a ‘Creciendo’ en la colección que es hoy en día.

Asimismo, la colección es un relato de migración. La historia de pueblos jóvenes, de su familia y de ella misma. ‘Creciendo’ surge de la idea de migrar, de cómo se formaron los barrios o comunas, de espacios latinoamericanos como el cerro San Cristóbal o las favelas de Brasil. “La colección también cuenta la historia de mi familia, todos somos migrantes. De la familia de mi papá que es proveniente de Piura, de mis abuelos de la sierra y yo cuando emigré al extranjero. Sentía que la narrativa que relata ‘Creciendo’ encajaba muy bien con mi historia”, cuenta. 

Las piezas son una alegoría a cómo un lugar vacío empieza a ser poblado y “coloreado” poco a poco por las personas que crean un hogar allí. Y es que el proceso creativo de Daniela funciona de la misma manera, pues sus piezas no cuentan con un patrón definido. Como si de un rompecabezas se tratara, la diseñadora va uniendo distintos pedazos de textiles –ya sean de tejido a palillos, crochet o weaving– hasta encontrarles sentido. “Por ejemplo, en el caso de Construye Sweater, es como si cada cuadrado de telar fuera una familia con una tradición diferente, que al unirlas forman un todo. Además, en ese mismo sweater, los beads de madera representan a las calles de dichas comunidades. Lo que en conjunto hace ver a la pieza como un mapa”, agrega.

‘Creciendo’ es una línea del tiempo de muchas de las situaciones y sentimientos que surgen al migrar. “Cuando uno emigra, siempre cuenta con una especie de “escudo” que no le permite conectar con personas nuevas, debido al miedo a los prejuicios o restricciones de la sociedad. En este caso, Conexión Dress explica dicho proceso, un colorido vestido a crochet hecho a mano, cubierto por piedras de acrílico que representan tal limitación que va creciendo poco a poco, impidiéndonos llegar a los colores”, comenta Daniela.

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Pero no todos son sentimientos negativos, para Daniela, la colección también simboliza todo el apoyo que continuamente recibe por parte de su familia y de sus viejas amistades. La diseñadora menciona que sus amigas son su familia: “son mis modelos, mi focus group, mis asesoras y las mayores embajadoras de K’UYCHI. Siento que gracias a la marca he sentido aún más el amor que ellas y mi familia sienten por mí. Se siente demasiado bien saber que están ahí y si es que algo increíble sucede con K’UYCHI, van a estar igual de felices que yo”

Por otro lado, en cuanto a la posibilidad de colaborar en el futuro con diversos artesanos, lo tiene claro. La visión de sostenibilidad de K’UYCHI se extenderá a producir su próxima colección con el trabajo de comunidades artesanas. “Tengo una conexión bastante cercana con las personas que trabajan conmigo en la marca. Por ello, en lo que K’UYCHI crece más, espero tener la oportunidad de brindarle trabajo a más gente que lo necesita; resguardando el comercio justo y ayudando a las comunidades a preservar sus técnicas artesanales”, explica. Una nueva colección de K’UYCHI podrá ver la luz en estos últimos meses del año, comprendiendo más piezas knitwear y mucho, mucho color. 

Y nosotros estaremos expectantes.

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