K-pop: Del género musical a un fenómeno cultural

Por Andrea Andrade

La presencia de los k-poppers en el mundo digital y su impacto en la cultura, han convertido a este fandom en un movimiento juvenil en donde prima la unidad y el apoyo entre sus miembros. Una comunidad consciente de su entorno y con códigos únicos que permiten que quien sea parte de ella encuentre un sentir de pertenencia.

Conocí a Alessandra mucho tiempo después de iniciada la cuarentena en el Perú, a juzgar por su habitación llena de pósters de cientos de artistas pertenecientes al género musical K-pop, pude notar que la banda que más resaltaba era Bangtan Sonyeondan –conocida popularmente como BTS– a lo que ella me comentó que, lo que comenzó por una afición a la estética de sus videos musicales, continuó evolucionando hasta convertirse en parte de una subcultura en donde el sentido de comunidad es uno de los mayores pilares. 

BTS

En esencia, el fandom K-pop es una tribu digital con bastante presencia en espacios públicos. En nuestro país, Campo de Marte es conocido por tener una amplio espacio para realizar ferias y sobre todo para que grupos de baile practiquen coreografías de muchos géneros musicales. Hasta antes de las medidas de confinamiento por el COVID-19, se podía ver a la comunidad K-pop rindiendo homenaje a sus bandas favoritas, además de diversas actividades semanales en las que interactuaban con un propósito: pertenecer a un colectivo en el que desenvuelven y desarrollan su identidad.

Mientras Alessandra hojeaba uno de sus álbumes preferidos, explica –como estudiante de diseño de modas– que las influencias asiáticas como el K-pop en el Perú, presentan características particulares en dicho rubro. La manera distintiva en que estos miembros se visten a comparación de otros subgrupos captó su atención desde un principio, debido a la identidad colectiva que se genera entre estos individuos, ya que emplean y comparten elementos estéticos en común.

En términos generales, la importancia de la moda recae en que es la mejor referencia para que las demás personas definan cómo somos o aparentamos ser, por ende, el fandom K-pop ha sido influenciado de manera comercial, principalmente, a través del consumo en moda, ya que es un factor determinante en su apariencia y representación de su imagen. Por ello, toman la ropa como elemento fundamental para el desarrollo de actividades en espacios públicos –recrear covers, reunirse en fan clubs, etc–. Al poseer un vestuario similar al de sus ídolos se obtiene más aceptación del grupo, reconocimiento y se sienten más cercanos a las personas que admiran.

Tras preguntarle a Alessandra acerca del actual papel de estas estrellas K-pop en la industria de la moda, me explicó que estos idols han dado un gran impulso en el rubro, al convertirse en una especie de vitrina para firmas como Supreme, Gucci, Louis Vuitton, Celine, Chanel, entre otras. A través del concepto de marcas como estas, se adopta un estilo, por ende no venden solo los productos, venden una cultura que da una apariencia definida al que lo usa. Por supuesto, estas casas de moda están interesadas en la imagen que estos artistas representan e intentan establecer una relación muy estrecha con ellos, como en el caso de Blackpink, al ser cada una de las integrantes embajadoras de una firma de lujo. 

¿Pero, y esto en qué repercute en sus admiradores? Pues, por razones que mencionamos anteriormente, el K-pop ha pasado de ser un género musical y un fenómeno de masas, a ser también una manera de vestir. El estilo de estos idols es imitado por sus seguidores en todo el mundo, dando lugar a la creación de nuevas tendencias, algunas de ellas completamente rupturistas con los roles de género. 

Este es uno de los motivos por los que la subcultura K-pop ha crecido inmensamente. Principalmente, uno identifica a una persona perteneciente a este grupo por la manera en que se viste. No solamente es un desarrollo de gustos personales, sino un estilo de vida que se ha marcado de manera intensa, los usuarios que visten estas prendas entran a un lenguaje corporal que indica su apoyo y fidelidad a la comunidad K-pop. 

Asimismo, Alessandra recalcó que algunos vestuarios también se rigen en base a colores principales del grupo K-pop, asimilando una especie de uniforme, con el cual se identifican. En el caso de Blackpink, las cantantes suelen utilizar únicamente negro y rosado en sus shows, y efectivamente, las admiradoras de Campo de Marte visten prendas afines. Algunas hacen homenaje al grupo femenino implícitamente a través de un código de vestimenta adecuado, no por razones de obligación, sino para poder experimentar ser parte de la subcultura y mantenerse más cerca de sus idols.

BLACKPINK

El impacto de la tecnología también tiene como resultado una conexión más cercana a estos ídolos y a fans de otros continentes. A través de plataformas de internet, ellos tienen la posibilidad de tener una visión cercana al estilo de vida del artista. Muy aparte de esto, dichos fandoms se han entrenado durante años para comprender cómo funciona el algoritmo en las redes sociales y de qué manera direccionarlo hacia las cosas que les importan. 

Además de conocer el ecosistema de las redes sociales, aprendieron a emitir mensajes de manera rápida a su comunidad, en códigos culturales llenos de empatía que permiten, rápidamente, viralizarse.

Desde asegurarse de que sus cantantes favoritos sean tendencia o encabezar listas de éxitos musicales, hasta adjudicarse la “limpieza” de hashtags sobre discriminación y corrupción. En la última semana, los seguidores de este género musical donaron suficiente dinero para una planta de oxígeno en Perú en nombre de uno de sus ídolos. Es interesante comprender cómo es que los jóvenes interactúan y utilizan los espacios digitales para ejercer formas de activismo. A pesar de que, en realidad, los mensajes que transmiten las canciones pertenecientes al K-pop no sean abiertamente políticos. 

En realidad, no necesitan que las celebridades hablen por ellos, van más allá de preguntarle a estas estrellas del pop si pueden tomar prestada su influencia, en este momento están más interesados ​​en ver un movimiento de masas proveniente del propio fandom, y están muy bien equipados para crear uno.  Además de conocer el ecosistema de las redes sociales, aprendieron a emitir mensajes de manera rápida a su comunidad, en códigos culturales llenos de empatía que permiten, rápidamente, viralizarse. 

De esta manera, han logrado una organización que apuesta por el cuidado mutuo y las redes de apoyo, frente a la hostilidad y el bullying de quienes la señalan como frikis y otakus. Gran parte del contenido y las dinámicas del K-pop está enfocado en fortalecer lazos y el autoestima de sus integrantes, lo que al mismo tiempo, proporciona un sentido de satisfacción, ya que generan un medio para desarrollar su creatividad, promueven la socialización, la ruptura de cotidianeidad y crean un sentido de pertenencia a muchos admiradores que, como Alessandra, encontraron un safe place en el K-pop.

Portada: Fotografía de Vogue Korea

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