Latinoamérica según HYBE: ¿Inclusión, táctica o poder cultural?

El talento peruano está haciendo historia. Alejandro Aramburú, un joven cantante de Lima, debutó este año como parte de Santos Bravos, la primera boy band latina creada por HYBE Latin America, la misma empresa detrás de BTS.

Por Aleu Campos

El debut de Alejandro marca un momento importante: por primera vez, un peruano forma parte de un proyecto de este nivel, dentro de una de las compañías más grandes del mundo del entretenimiento. Esto confirma algo que ya se venía sintiendo: Latinoamérica no solo está viendo el fenómeno coreano, ahora también forma parte de él.

En los últimos años, HYBE ha puesto su mirada en nuestra región y ha empezado a abrir espacio a nuevos talentos. Desde Daniela Avanzini, la primera artista de raíces latinas en debutar dentro de un grupo de HYBE —el girl group internacional KATSEYE—, hasta Santos Bravos, el interés por lo latino ya es una realidad. Y aunque todo esto suena como una gran oportunidad para artistas que sueñan con mostrarse al mundo, también deja abierta una duda que muchos se hacen: ¿Estamos ante una verdadera oportunidad para los artistas latinos, o frente a una estrategia global en la que seguimos siendo más espectadores que protagonistas?

KATSEYE

La historia se repite. Hollywood, la moda europea, y ahora Corea: industrias culturales dominantes que nos “descubren” y nos integran en su maquinaria global. Daniela Avanzini, con raíces cubanas y venezolanas, es un ejemplo fascinante: una bailarina y cantante que logró debutar tras el reality Dream Academy, convirtiéndose en símbolo de representación. Sin embargo, su éxito también abre la reflexión: ¿Hasta qué punto puede mostrar su identidad latina dentro de un proyecto global diseñado desde otro lugar?

El caso de Santos Bravos amplifica esa tensión. Con una producción masiva transmitida en YouTube, Spotify y plataformas regionales, el show promete “elevar el talento latino al mundo”. Pero en el fondo surge la duda:  ¿Estamos presenciando el nacimiento de una auténtica boy band latina o una adaptación estratégica del modelo K-pop para conquistar un mercado aún más amplio?

Latinoamérica se ha consolidado como uno de los mercados musicales de mayor crecimiento en el mundo. Solo en el último año, la región registró un aumento del 19,4 % en ingresos por música grabada, con México y Brasil como los principales motores de este impulso. HYBE lo tiene claro: mientras Europa muestra signos de estancamiento y Asia alcanza una etapa de madurez, Latinoamérica se perfila como un territorio estratégico gracias a una base de fans jóvenes, digitales y altamente comprometidos. Lo que para muchos puede entenderse como una oportunidad cultural, para la compañía representa también un movimiento de diversificación de ingresos y expansión territorial.

Para profundizar en esta discusión, conversamos con Hello Kito, influencer y entrevistador que ha estado cara a cara con actores y grupos coreanos en su paso por Latinoamérica. Su visión aporta matices al debate: “Sí creo que HYBE está buscando impulsar el talento local. He visto realities como Santos Bravos y me sorprende cómo los profesores y productores, muchos de ellos latinos, insisten en que el grupo tenga alma y esencia latina. No se trata de hacer K-pop, sino de crear una boy band latina con un sistema de entrenamiento K-pop adaptado a nuestra cultura”

Kito destaca que esta adaptación no implica perder identidad, sino todo lo contrario: es una forma de reforzar y mostrarla con más claridad: “Lo que me parece increíble es que no se pierda la esencia. Santos Bravos no va a ser K-pop, va a ser una banda latina. Y eso es transformación: tomar lo mejor del entrenamiento coreano y fusionarlo con nuestra identidad”

La conversación también giró hacia Katseye y el papel de Daniela Avanzini: “Daniela tiene su propio estilo y esencia. No se siente como una exotización de lo latino, sino como representación genuina. En Katseye se nota que les han dado libertad para ser ellas mismas, incluso con sus imperfecciones y caos. Eso conecta con el público occidental porque se sienten auténticas”

Finalmente, Kito proyecta un futuro alentador: “Estoy convencido de que estas apuestas abrirán espacios reales para artistas latinos en el escenario global. El reto está en mantener la autenticidad: la identidad es lo que hace brillar a un artista, lo que lo hace único y reconocible en cualquier parte del mundo”

En medio de este panorama, nombres como Lenin Tamayo cobran relevancia: artistas que, desde Perú, buscan fusionar narrativas propias con códigos globales, demostrando que la mirada latina puede dialogar sin diluirse.

Lo cierto es que figuras como Daniela Avanzini, Alejandro Arambur , Lenin Tamayo o colectivos como Katseye, Santos Bravos representan una generación que no quiere repetir esquemas de dependencia. Su reto es claro: aprovechar la vitrina, pero mantener la esencia.

En un mundo cada vez más interconectado, la verdadera revolución no está en ser vistos, sino en ser reconocidos en nuestros propios términos. Y esa, quizá, sea la batalla más grande de la mirada latina frente a gigantes como HYBE.

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