Enrique Leyva es un artista oaxaqueño que lleva una cámara con él desde los 16 años. Así, desde Oaxaca está construyendo una nueva narrativa visual para la moda latinoamericana. Su fotografía parte de lo personal para explorar temas como identidad, pertenencia y representación. Conversamos con él sobre su camino, su participación en los Latin American Fashion Awards y el papel de la memoria en su trabajo.
Cuando me saluda, a través de la cámara, lo primero que noto es lo genuina que se siente su sonrisa. Aún no lo sé, pero justamente eso resultará un tema importante en el resto de nuestra conversación.
Pero, en retrospectiva, tiene sentido, y es que el trabajo de Enrique Leyva habla directo al corazón. Creo que la memoria es lo más vital, porque no es solamente el recuerdo por el gusto, sino como herramienta de conexión, honra y resiliencia. Es la documentación de un amor que existe dentro de la tradición y del día a día, exaltado en un escenario que no siempre se detiene a pensar en lo real.
Latex: ¿Cómo se sintió la nominación del Latin American Fashion Awards?
Enrique Leyva: Pues, es bien chistoso, porque ya me habían nominado el año pasado, y había quedado en los finalistas. Y como creativos de repente tenemos esta mala maña de medirnos, con los concursos, o con los trabajos que hacemos. El año pasado si me ondeó un poco, tener ese resultado fue un poco como de: “Ay… entonces me falta” ¿No? Ahí empieza el problema. Dices: “No, me falta mucho.” Portafolio, técnica…el mal del creativo. Nunca es suficiente. La comparación me hace mucho daño, en un sentido. Yo sigo haciendo mi chamba desde Oaxaca, que no es un referente de moda, aunque es conocida. Y cuando empecé en esta industria ese era mi objetivo, dar a conocer que la moda no solo sucede en las grandes ciudades, y tampoco de la manera en la que nos la han vendido. La moda para mi es desde lo que se viene haciendo artesanalmente, lo que ves en la calle, como habitan chiques de hoy en día la moda. El hablar de qué es lujo y que no, eso es lo que me interesa deconstruir. Y yo decía: No, estoy contra grandes fotógrafos nuevamente, unos en NY, otros en Londres, en París, fotógrafos de Brasil. Que tienen un portafolio más grande en cuanto a marcas con las que han trabajado, yo de repente he dudado de mi impacto…Entonces no esperaba la nominación. Fue mucha felicidad enterarme, estaba medio dormido aún, era las 8:00am, yo me levanto 8:30am. Me levantó mi socio, que es con quien fundé una agencia de modelos, y es con quien hago muchos de mis proyectos profesionales. Fue muy bonito eso de cuando no esperas algo, lo saboreas, pero cuando te crees ya vencedor, se le quita un poco esa emoción… cuando das algo por hecho, pero muy padre la verdad. Este año he tenido muchas oportunidades como fotógrafo de moda, aunque me gustaría aclarar que me veo como una persona que documenta moda, más que como un fotógrafo de moda.
Latex: Me parece muy interesante lo que dices de compararte ¿Sientes que ahora que has sido nominado una segunda vez, ha cambiado esa perspectiva?
Enrique Leyva: Ajá, justo. Aunque no me gusta sentirme como: “Ya lo logré.” Estoy feliz gane o no. Lo más chido para mi es ir y conocer a la gente que admiro, que hay muchísima gente que admiro. Diseñadores mexicanos que están de finalistas, espero que mi socio esté en los finalistas como stylist. Aún no he ganado, desde que empecé en esta industria he sido nominado varias veces, pero no he ganado. Pero como esto que dicen, el que no gana, de repente suele hacer más cosas porque te hace esmerarte más…
Latex: ¿Como si se volviese un motor?
Enrique Leyva: Ajá, como si se volviese un motor. Y yo prefiero eso, sinceramente. Creo que es más satisfactorio un trabajo genuino que parte del amor a mis raíces, a mi cultura, a mi piel, a mi abuela, y darle a eso una voz dentro de esta industria. Me está llevando a lugares que nunca imaginé, como exponer en diferentes países, lo de ser incluido en esta lista de Business Of Fashion, que me da mucha risa porque aunque esté en esta industria, no termino de conocer todo…
Latex: ¡Ni yo!
Enrique Leyva: Cuando me incluyeron en la lista de BOF, le escribí a una editora, Karla Martínez de Salas, y le digo “Oye me buscaron de esto.” Yo todavía ingenuo, porque neta creo que luego son mails como te llegan, fraudulentos así, y se trataba de darle click a un link. y Karla me dice “¡Oye, no inventes Enrique! Esa lista es un gran paso” A veces me hablan y me dicen: “Ay,te está buscando tal marca.” Y yo: “¡Ay!” y me pongo a investigar. Ese tipo de cosas si me ponen feliz, porque creo que lo que hago está teniendo una repercusión positiva, y me gusta esa ingenuidad mía, porque no me gustaría que me opaque esta parte del glamour, me gustaría que me sigan buscando por la esencia de mi trabajo.
Latex: Justo quiero volver a algo que mencionaste: Que no te identificas como un “fotógrafo de moda”, sino como “alguien que documenta moda” ¿Me contarías un poco más de eso?
Enrique Leyva: Claro, es que desde que inicié en esta industria (Que mi inicio fue a los 16 años, cuando empecé a formarme en talleres.) Yo me veía a mí mismo como fotógrafo documental. Aquí en Oaxaca hay una escuela muy importante llamada Manuel Álvarez Bravo, que fundó uno de los artistas más reconocidos mexicanos a nivel México y mundial, llamado Toledo. Y la escuela tiene mucho como guía la idea del documentalismo, y mi sueño era ese. Yo, de hecho, me veía más como fotógrafo de guerra. No estudié foto como tal, sino diseño industrial, y justo en la carrera, empecé a llevar fotografía más técnica, de producto. Es ahí cuando empezamos a tener “Foto de moda” como clase. Yo al inicio pecaba mucho de este fotógrafo que siente que nada es foto más que lo documental y lo real. Entonces yo decía “No, foto de moda que superficial.” No le encontraba el sentido que yo quería. Cuando empiezo a verlo como una fuente de trabajo, yo dije “Bueno, lo hago porque me da chamba.” No porque lo disfrute… en ese momento, mis redes eran todo documental. En una de esas da la casualidad que me inscribo en un concurso de Nikon, porque en esa época Nikon te regalaba el equipo, y era con Fashion Week México. Y es ahí donde tengo mi primer acercamiento a la moda como un círculo artístico. Trabajar con maquillistas, modelos, el lado artístico. Y ahí pensé que esa parte sí me gustaba, a pesar de ser como más ficción al final del día, me gustaba porque estábamos creando y conceptualizando historias. Pero, también comienza la otra contradicción, que es de donde nace toda mi estética, que era que México es uno de los países más clasistas y racistas de Latinoamérica. Todo aquí en México va a ser mejor visto si es más cercano a la cultura occidental o americana, hablando de estética física o comportamientos. La industria de la moda en ese momento, esto debe ser hace unos 8 años, era así. Y ahí empiezo con mi lado activista Oaxaqueño, que somos muy conocidos por alzar la voz, a chocar con estas ideas y digo. “Va, si esto es la industria de la moda, hay para romper ¿No? Hay que hacer las cosas diferente.” Y en una etapa de ese concurso empiezo a hacerlo todo en Oaxaca. Me ponía a buscar a estas personas creativas, a buscar nuevos rostros, no quería trabajar solo con personas blancas y extranjeras. Yo decía “No mames, mis tías, mis primas, son muy diferentes a estas mujeres, y yo quiero poner a las mujeres con las que yo crecí.” Entonces empiezo a ver esta parte simbólica del discurso.
Estéticamente hablando, en esa epoca había una estética muy “Clean” muy minimalista, con fondos blancos y la modelo pulcra, y yo dije “Wey, tampoco soy eso, yo crecí en una ciudad de color, de texturas, de luz, de piel morena brillando por el sudor, o sea, yo ahorita aunque no esté haciendo calor. Esto es lo que a mí me identifica.” Yo no quiero contar historias que se basen en la marca, quiero que la marca sea algo que termina de cerrar la foto, como en el cine, que el diseño de vestuario se lleva un premio, yo lo veo así en mi trabajo. La marca no es lo principal, sino la historia. Es donde uso mi lado documental, empiezo a buscar en las fotos de mi familia, estos retratos de mi abuela, mi bisabuelo. Un bisabuelo que es afrodescendiente, una bisabuela que es indígena. Empiezo a ver estos retratos, cómo se paraban, sus posturas, cómo se arreglaban para estos retratos que les costaba muchísimo dinero tomarse, y para mí ahí entra la moda. Mis abuelos no usaron marcas de lujo, pero buscaban verse lo más elegantes posible dentro de sus capacidades. Yo lo que quiero que la gente vea es una historia real, una situación real, adornada de moda. Y empiezo a cambiar esta parte del discurso de que solo tienes que ver a modelos en moda, a encontrar a estas señoras y a gente que tienen cosas que decir. Y yo decía “Bueno yo voy a tu casa, te voy a documentar, y posiblemente a partir de lo que tu tienes, habrá un stylist y podemos abrir tu closet y ayudarte a elegir qué vestir para esta situación.” Por eso es que mi fotografía es hacerte sentir que lo que estás viendo es la historia de la persona. Hasta cuando hago celebridades me gusta indagar… preguntar: “Oye, que onda, de dónde son tus papas, etc.!” Y referente a esto hago un concepto. Me ha pasado con celebridades, que cuando hago sus fotos, pues, llorando en media producción porque conectaron. Se dieron cuenta que no solo era retratar joyería de Cartier, sino cómo vamos a conectar con una historia que la identifique a ella.
Latex: Cuando hablaste de moda mencionaste la palabra “Ficción”. Eso me pareció muy interesante, porque tu trabajo se siente muy concentrado en algo profundamente humano y real, y a mi me llama mucho la atención la idea de superponer lo cotidiano con la fantasía y el ensueño, porque siento que en vez de hacer que la fantasía nos aleje de la realidad, hace que la realidad se sienta doblemente real. Y eso me lleva a preguntarme: cuando estás en el proceso de crear una propuesta ¿qué viene antes? ¿las imágenes o la historia?”
Enrique Leyva: Las historias. Soy un fotógrafo muy raro, funciono bien diferente, a veces veo a mis compañeros en México, de repente veo una producción enorme y yo en cambio a veces tengo un asistente y alguien de luz y ya. Siempre tengo mi propio equipo que entiendo cómo manejarlo y a veces lo llevo por llevar, porque a veces ni lo uso. Ahorita hicimos una portada con Yalitza (Aparicio) y en el momento del shoot estábamos en una casa oscura, pero que tenía unos ventanales. Estábamos con la editora de la revista, y decía “¿Oye, vas a trabajar con equipo? Porque está bien oscuro.” Y yo: “No, esta luz está perfecta.” Y ella estaba bien dudosa, pero cuando veía el resultado de las fotos dijo: “Tienes un manejo de la luz bien cabrón.” Pero yo creo que es el hecho de que mis capacidades al inicio, al no tener el dinero suficiente para hacer una producción enorme, tienes que acoplarte a lo que tienes. Te fuerza a ver más allá. No necesitas lo que los otros tienen para lograr algo.

Latex: ¿Y cuándo fue la primera vez que una imagen se quedó contigo?
Enrique Leyva: ¡Qué bonita pregunta! La primera vez que una imagen se quedó conmigo… De hecho el primer recuerdo que tengo en el que me quedé con algo, fue mi abuelita. Siempre le he dicho que la primera cosa que recuerdo (Y todos se impactan cuando lo escuchan.) Es que recuerdo a mi abuelita cambiándome el pañal. Recuerdo su cara y cómo se reía al verme. Y es bien cabrón, porque mucho de mi trabajo se centra en esa celebración de las abuelas. Y de ahí, otro recuerdo, la primera vez que entendí lo qué era una cámara. Recuerdo perfectamente el día que conocí la cámara desechable Kodak de mi tía en la playa. A los 6 años, me hizo ruido ver lo que estaba haciendo, y ver después las imágenes reveladas. A partir de ahí mi mamá siempre dice que he pedido cámaras. Y me recuerdan desde primaria, a la preparatoria, a la universidad con una cámara en la mano.
Latex: ¿Qué habilidad te parece que es la más importante cuando se trata de dirigir a tus modelos?
Enrique Leyva: Creo que contarles qué es lo que quieres comunicar. Lo más bonito es cuando trabajo mi propuesta más personal y artística, porque desde el casting, buscar personas que muchas veces no son modelos, gente común que de repente veo en la calle y justamente te dan ese algo que sabes que tiene una historia detrás, que sabes que se va a poder transmitir junto con la tuya porque están en la misma posición. Muchos de mis modelos comparten la misma abuela de la sierra de Oaxaca, o la sierra de otro estado. Tienes este bagaje familiar que es similar al tuyo, y creo que cuando estás haciendo esos proyectos es como… la expresión en sus ojos. Me encanta representar melancolía, de la forma más positiva, esta añoranza de lo que es nuestro pasado y raíces.
Latex: ¿Prefieres planeamiento riguroso o improvisación?
Enrique Leyva: ¡Improvisación! Ah perdón, tengo TDAH…
Latex: ¡Yo también!
[Ambos reímos]
Enrique Leyva: Y justo te iba a decir, que antes se me fue el hilo. Cuando hice estas fotos de Yalitza, lo de la luz y tatata, que yo, a veces me siento más tranquilo con la improvisación. Porque hay veces que haces un scouting y la luz es perfecta, y al siguiente día llovió, se nubló, y muchos se empiezan a frustrar, porque ya estaba todo organizado y planeado. Yo siempre le digo a mis clientes, te vas a frustrar tú y me voy a frustrar yo, lo mejor que puede suceder es que me dejes totalmente las riendas en ese momento, porque yo prefiero cambiar brutalmente un spot o un look con tal de que tu confíes en mí y en que va a salir todo bien. Planeación hasta cierto punto, obviamente, pero sí. Prefiero improvisar.
Latex: Y eso tiene mucho sentido con lo que dices de tener TDAH, porque somos o funcionamos mejor durante crisis. Cuando la gente está preocupada, nosotros estamos en modo “Todo está bien.” ¿Sientes que de alguna forma eso influye en tu proceso de trabajo?
Enrique Leyva: Lo positivo es que me puedo súper concentrar en algo, lo negativo es que he perdido lentes, he perdido memorias, he dejado la cámara también arriba de un coche. Por eso los asistentes que tengo son mis salvadores, porque me conocen, y saben que puedo dejar la tapa del lente e irme caminando. Son mis rescatadores, viendo minuciosamente todo lo que hago. En términos de logística me afecta, pero en temas de hacer conexiones es super chido, fuera de lo visual, también lo auditivo, porque puede salir una canción que me evocó a cuando mi abuela me sentaba y me ponía a escuchar sus boleros en la sala a los ocho años, y pum, me viene una imagen a la cabeza y hago nuevas conexiones y sé lo que quiero hacer para una foto, y cambia la visión de lo que quiero hacer. En ese sentido me ha ayudado demasiado…
Latex: Me encanta que hayas mencionado añoranza, yo veo mucho de eso en tu trabajo. De hecho anoté que quería preguntarte: ¿Qué significa para tí la palabra “Búsqueda”?
Enrique Leyva: Híjole, yo creo que la búsqueda me lleva a seguir explorando, probando todo, creo que la foto para mí ha sido mi proceso de sanación y exploración. Y en esta búsqueda de encontrar una voz a través de las imágenes, me ha llevado a seguir encontrándome. Creo que todo mi trabajo se trata de un autoencuentro. Porque al final yo veo mi fotografía no como algo para satisfacer a los demás sino para satisfacerme a mí. Ha sido un proceso para curar heridas. Empezar en moda con el tema de empoderamiento y la piel, ha sido también parte de valorarme, reconocerme, dejar de compararme. La búsqueda es el autorreconocimiento.
Latex: ¡Te entiendo! Siento que muchas veces el crear es una forma de susurrarnos a nosotros mismos sobre quiénes somos…
Enrique Leyva: Y lo cambiantes que somos también, justo esta búsqueda me lleva a ser cambiante. Creo que eso es lo bonito de la búsqueda.
Latex: ¿Y te sientes más conectado con el futuro, o con el pasado?
[Enrique ríe un momento, pensativo]
Enrique Leyva: ¡Híjole! pues justo en mi instagram dice “Vestigios de un pasado presente.” Entonces más bien es eso, me siento conectado con el pasado presente. Creo que todo lo que hago es aludiendo al pasado, pero viviendo el presente. Vestigios que en un futuro van a evocar lo que sucedió en este momento. Que empecé esto cuando estaba empezando esta etapa en México en la que había todos estos temas de clasismo o racismo, y que he sido un motor para que otros profesionales creativos se vieran inspirados, y en caso de otros forzados, al reconocimiento.
Latex: ¿Cuál es tu sabor favorito?
Enrique Leyva: ¿Cómo podría describirlo?… ¡El del mole! Que es todo. Eso me representa demasiado, soy un mole andante. Me gusta creer que en la vida hay que aprender a saborear todo, y el mole, pues, contiene de todo. Es dulce, salado, picoso… ¡De todo!
Latex: ¡Última pregunta! Tu trayectoria se ve para muchos como el sueño. Me preguntaba, después de haber trabajado con todos estos referentes: ¿Cual es tu sueño ahora?
Enrique Leyva: ¡Ser fotógrafo de guerra! Siempre he querido serlo. Yo no retrataría las partes bélicas, sino la parte que pueda mostrar la parte más humana… de todas las partes, y entender que al final del día, somos humanos tratando de existir. Gracias por las palabras sobre mi carrera, pero justo creo que ningún artista solamente quiere quedarse con las mieles de lo que ya está pasando, siempre estás en búsqueda de contar más. Pero, sÍ estoy feliz y orgulloso de lo que he logrado, a veces nos cuesta aplaudirnos un poco, pero si puedo voltear y aplaudirme, me ha costado muchísimas cosas. Y creo que es de aplausos ese arriesgar que uno hace por amor a algo.




