Caso Willy Chavarría y el dilema de la moda latina: ¿Homenaje o extractivismo cultural?

Por Mariagrazia Hernández

El discurso político de Willy Chavarría cruje.

Mientras que en París presentó una de las performances más comentadas de la temporada: modelos vestidos de blanco arrodillándose como prisioneros en una crítica al sistema carcelario salvadoreño. Semanas después, lanzó junto a adidas las Oaxaca Slip-On, un calzado que replicaba huaraches zapotecos y que fue rápidamente acusado de apropiación cultural. Dos momentos que exponen la contradicción central de su carrera: cuando la denuncia se convierte en espectáculo, y cuando el homenaje se transforma en extractivismo.


El reclamo también puede vestirse de contradicción

Durante la Semana de la Moda de París en junio 2025 presentó su colección masculina primavera-verano 2026 en uno de los desfiles más comentados de la temporada. El desfile fue protagonizado por hombres vestidos de blanco que se arrodillaban uno tras otro. Esta performance fue interpretada como una crítica directa al sistema carcelario de El Salvador y a su relación con la crisis migratoria en Estados Unidos. Un discurso visual, crudo y directo, que ahora no se encuentra en ninguna de las redes del diseñador autodenominado chicano, dejando en evidencia la fragilidad de un manifiesto, cuando se diluye en la estética sin sostenerse en la práctica.

@deactivatedblog Fashion has always been political — and it always will be. Willy Chavarria opened his SS26 show with a powerful tribute to the thousands unlawfully detained by ICE. He continues to use his platform to advocate for his community and his home state of California. @willychavarrianewyork #willychavarria #pfw ♬ original sound – deactivatedblog

Mas adelante en agosto de este año, como parte de su colaboración junto a adidas, el diseñador anunció el lanzamiento de las ahora polémicas “Oaxaca Slip-On”. De inmediato, la comunidad mexicana señaló su similitud con los huaraches tradicionales zapotecos de Villa Hidalgo Yalálag, elaborados sin participación, consentimiento ni reconocimiento de los artesanos. La reacción de agrupaciones de artesanos y de la propia presidente de México calificó el caso como apropiación cultural.

La decepción hacia Chavarria creció aún más cuando se reveló que el modelo e influencer Berth Oh era el rostro de la campaña fotografiada no en México, sino en Puerto Rico. Meses antes, Berth Oh había manifestado su cercanía con el presidente Nayib Bukele, el mismo líder que Chavarria había criticado duramente en su última pasarela en París. Para muchos de sus seguidores, esta elección evidenció incoherencia y un uso superficial del discurso político, poniendo en tela de juicio sus ideales como marca y como hijo de migrantes.

Acusado de tomar un elemento icónico de México como simple recurso estético y de contradecir su discurso sobre la situación migratoria en los Estados Unidos, el diseñador ha desatado un debate global que involucra a autoridades mexicanas, defensores del patrimonio y a la propia industria de la moda.


Cuando el homenaje borra el origen

Las redes sociales amplificaron rápidamente la indignación. Apenas dos días después del atropellado lanzamiento, adidas borró todo rastro de la colaboración y canceló la venta de las “Oaxaca Slip-On”. Sin embargo, aquí estamos, intentando descifrar por qué el diseñador estadounidense vuelve a encontrarse en medio de la tormenta. Con tanta evidencia al alcance de un clic, la respuesta se hace casi evidente: Willy Chavarria debería replantearse cómo colaborar de manera coherente. Y de manera más importante, luego de un exhaustivo proceso de cuestionar lo que como marca se dice y se hace. 

Toda esta colaboración dejó al descubierto un variopinto de contradicciones. Por ejemplo, la etiqueta no menciona a Villa Hidalgo Yalálag, comunidad donde nacen los huaraches originales cuya silueta inspiró el diseño. Este calzado, más que una tendencia, es un símbolo de resistencia para toda una comunidad zapoteca; sin embargo, en la etiqueta figura China como lugar de fabricación. El mensaje grita fuerte y claro: ambas marcas no buscaron la participación de quienes, con historia y tradición, dieron vida a esta pieza. 

Tal vez una verdadera muestra de respeto habría sido sentarse a la mesa con los artesanos y buscar una verdadera sinergia, de manera coherente, transparente y justamente remunerada. El periodista de moda mexicano Guillermo Fonseca mencionó en sus historias un punto de reflexión importante para la comunidad de moda en la región. “Tenemos que replantearnos si el entero sistema de producción y extracción a nivel simbólico y físico que domina hoy es el que va a permitir que marcas que vienen de la ‘otredad’ prosperen.” 


La respuesta de Willy Chavarria 

Tras días de silencio, Chavarria reconoció el error: “Sé que el amor no se da simplemente, se gana con acciones…”, invitando al diálogo con las comunidades afectadas. Aunque es un paso hacia lo que desde el inicio debió ser un trabajo colaborativo, el diseñador atraviesa un momento de tensión en su carrera. Tan solo hace unas semanas, había sido nominado al premio de Diseñador del Año por los Latin American Fashion Awards

Si sus disculpas son genuinas y desea seguir creando desde una perspectiva latina, deberá pasar de la apropiación unilateral a la co-creación auténtica, evitando que lo latino se reduzca a un mero recurso estético.

Su predicamento como figura de la moda lo obliga a revisar desde dónde y con quién ejerce su discurso de latinidad. Vale recordar que su vínculo con México proviene únicamente de su padre y que su formación artística se desarrolló fuera de Latinoamérica. Si sus disculpas son genuinas y desea seguir creando desde una perspectiva latina, deberá pasar de la apropiación unilateral a la co-creación auténtica, evitando que lo latino se reduzca a un mero recurso estético. El punto de ponerse de pie críticamente, como lo ha hecho varias veces en sus pasarelas, es ser coherente con lo que se reclama.

Por su parte, adidas, consciente del riesgo legal y reputacional, envió una carta a las autoridades mexicanas disculpándose con quienes se sintieron afectados e invitando al diálogo: “Afrontamos esta situación con responsabilidad y apertura…”.  Como paradoja, esos pilares debieron guiar la creación desde el inicio. Este no es el primer y último tropiezo de la marca alemana. En 2018, una colaboración con Pharrell Williams inspirada en un festival religioso hindú provocó el rechazo total de la comunidad y de sus autoridades.

Estos cuestionamientos son necesarios para abrir conversaciones incómodas, incluso con nosotros mismos. Si entendemos la moda como un diálogo vivo que inevitablemente se ve atravesado por sus propias contradicciones, veremos que lo que empieza como un error puede ser, en realidad, una grieta por donde se cuela la posibilidad de una moda más honesta.

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