En Butrich, cada espacio tiene una personalidad propia y esta vez, el verde menta marca el tono.



La firma peruana de zapatos y accesorios creada por Jessica Butrich acaba de inaugurar su nueva tienda en El Polo, sumando así otro punto de encuentro para los amantes –y hasta coleccionistas– de sus piezas. Pero no se trata de solo una expansión, sino de la consolidación de un universo visual que sin duda ha sabido traducir moda en experiencia.
Lejos de replicar fórmulas, Butrich ha decidido que cada punto físico de la marca sea un personaje distinto, con sus propios códigos de color. La recién inaugurada en El polo se viste de menta, la tienda de La Mar es fucsia, la del Jockey Plaza, rosa pastel; y Salaverry, que abrirá en diciembre, promete un lila suave. Cuatro espacios, cuatro emociones, un mismo ADN.

Los interiores fueron concebidos para funcionar como micro universos de la marca. Inspirados en la Amazonía peruana, los personajes que habitan cada tienda —como aves, serpientes y felinos— aportan una narrativa lúdica que dialoga con la arquitectura, el color y el producto.
Y es que a lo largo de sus 21 años, Butrich ha evolucionado de la marroquinería artesanal, al diseño integral de experiencias. En sus tiendas, el objeto de deseo no se trata solo del producto, sino de cómo se siente el espacio: una mezcla de nostalgia pop, minuciosidad artesanal y su potente cuota de fantasía.

“Queríamos que cada tienda sea una extensión de la marca, pero también una experiencia sensorial distinta”, comenta el equipo de diseño.
La tienda de El Polo se suma a una visión clara: construir una red de espacios que celebren el diseño hecho en Perú, proyectando a Butrich como una de las firmas de autor más sólidas del país. Así, con cada apertura, el universo Butrich se expande —más creativo, más sofisticado y, sobre todo, más icónico.

