Annaiss Yucra lanza Castiza, una colección con acento sudaca y corazón mestizo

La diseñadora peruana convierte la migración en un manifiesto visual de memoria, resistencia y dignidad. Una colección donde el lenguaje textil se entrelaza con impresión 3D compostable, cuero vegano de fibras andinas, alpaca recuperada y la innovadora fibra térmica Alpafill de la marca peruana HOSEG.

Castiza fue reconocida en España como la propuesta ganadora del XIV Encuentro de Jóvenes Diseñadores de Tenerife, consolidando a Yucra como una de las voces más influyentes del diseño latinoamericano contemporáneo.

Ahora se prepara para ir al Centre Stage de Hong Kong, una de las ferias más importantes en Asia. Esto gracias a los 15 años del Redress Design Award, premio del que fue finalista en el 2020.

En un momento donde los desplazamientos humanos son narrados desde el miedo, la política o la estadística, la diseñadora peruana Annaiss Yucra responde con una colección profundamente íntima. Castiza, su propuesta conceptual para Fall Winter 2026, es una exploración visual y emocional sobre la migración, la memoria corporal, el lenguaje colonial y la dignidad de quienes cruzan fronteras con un deseo tan peligroso como humano: la esperanza.

“Esta colección nace desde mi historia personal, pero también desde muchas otras. Soy migrante por amor. Mi hija es castiza —el término que el colonialismo usaba para clasificar a los hijos de un mestizo con un español— y quise resignificar esa palabra desde un lugar de ternura y resistencia», revela Yucra. «Pero no soy la única. Mi equipo está compuesto por personas que también han migrado, que viven en distintas ciudades, y con quienes nos unimos desde la distancia para crear esto juntos. Castiza no habla solo de mí: habla de lo que somos en este continente mestizo, móvil, quebrado y poderoso”.

Cada prenda cuenta un capítulo del viaje. Un abrigo escultórico conserva la memoria de un abrazo de despedida; una puffer inspirada en la bolsa de rafia —ícono de las migraciones latinoamericanas— eleva lo cotidiano a símbolo de resistencia. Un conjunto oversized evoca la silueta de un paracaídas: metáfora del salto al vacío, del coraje y la supervivencia.

Recuerdo la primera vez que me llamaron ‘sudaca’. No entendía el contexto, pero sí sentí el odio detrás de la palabra. Con el tiempo dejé de sentir vergüenza. Me dije: sí, soy sudamericana. Y esa identidad no debe ocultarse, debe celebrarse.

El gesto más contundente llega con un vestido tejido en jacquard que plasma la palabra “SUDACA”, reconfigurada como emblema de orgullo. “Recuerdo la primera vez que me llamaron así. No entendía el contexto, pero sí sentí el odio detrás de la palabra”, confiesa Annaiss. “Con el tiempo dejé de sentir vergüenza. Me dije: sí, soy sudamericana. Y esa identidad no debe ocultarse, debe celebrarse”.

La ropa puede ser muchas cosas, pero para mí siempre ha sido una armadura afectiva. Castiza es mi ofrenda a quienes cruzan fronteras sin saber si serán bienvenidos. A quienes cargan el peso del miedo y del futuro, todo al mismo tiempo”, añade.

Entre los símbolos más presentes en la colección está la maleta migrante, que aparece de forma literal y metafórica. “Es la maleta con la que salieron mis abuelos de la sierra, la que usan los migrantes hoy, la que todos llevamos dentro cuando decidimos comenzar de nuevo”, explica Yucra.


La materia prima como manifiesto: Fibras Ancestrales, Prototipos 3D y Alianzas con Propósito

En Castiza, Annaiss Yucra trabaja con marcas peruanas que comparten su visión de una moda ética y con propósito. Desde la convicción de que la ropa puede ser refugio, símbolo y acto político, nace también la colaboración con HOSEG, firma peruana de innovación textil. Gracias a su fibra de alpaca, desarrollaron algunas de las piezas centrales de la colección, como la Rafia Maxi Puffer, una reinterpretación contemporánea de las bolsas de mercado que acompañan las migraciones latinoamericanas.

Confeccionada con Alpafill, una fibra térmica creada a base de alpaca, la pieza ofrece beneficios funcionales, sostenibles y sociales. “Queríamos que abrigue con algo más que calor físico. Que transmita el afecto de un abrazo, con una tecnología que nace desde nuestras manos”, comenta Annaiss. El uso de Alpafill, alternativa ética frente al relleno sintético. 

Asimismo, esta filosofía de usar la tecnología como un vehículo de memoria,  se extiende a otros elementos de la colección. Accesorios y detalles que fueron impresos en 3D con materiales compostables, desde orquídeas andinas convertidas en aretes hasta manos que abrazan el cuerpo o sillas que evocan la nostalgia del hogar perdido.

También destaca el trabajo con Caxacori Studio, que desarrolló un cuero vegano a partir de fibras andinas como maíz, cacao, achiote, airampo y residuos orgánicos de la industria agrícola y alimentaria, dando forma a piezas que revalorizan la biodiversidad del territorio andino a través de la moda.

Por su parte, la colaboración con Inverna, firma peruana de moda lenta y producción artesanal, dio lugar a pantuflas y detalles confeccionados con piel de baby alpaca recuperada de forma ética. Estas piezas, teñidas e intervenidas artísticamente, expanden la narrativa afectiva y simbólica de Castiza hasta los detalles más íntimos.

Ganadora del XIV Encuentro de Jóvenes Diseñadores de Tenerife, Castiza reafirma la visión de Annaiss Yucra, quien fiel a su enfoque de artivismo, traza una línea entre estética, ética y resistencia cultural. En un presente donde la movilidad humana se criminaliza —desde las políticas migratorias hasta los discursos mediáticos que deshumanizan— Castiza propone otro marco de lectura: el del amor, la memoria intergeneracional y la belleza que nace del tránsito.

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