Si existen personas que buscan encajar con el peinado, Ana Verónica Torres hace todo lo contrario.
Por Aleu Campos
Nacida en Colombia, criada en España y basada en Londres, la hairstylist construye un estilo personal desde la cabeza. Diseños rapados, trazos geométricos y pañuelos, Ana Verónica ha experimentado con todo, rompiendo la cuarta pared de la fotografía editorial e incorporándose a su día a día. La presencia en redes de Ana Verónica sirve como una ‘bitácora del peinado’, documentando los cambios y estilos con los que experimenta.
Conversamos con ella sobre identidad, estilo personal mezclado con espontaneidad y por qué domesticar el cabello es una batalla perdida.
Latex: ¿Cómo te definirías? ¿Quién es Ana Verónica?
Ana Verónica: Actualmente soy peluquera de sesión y hairstylist para fotografía editorial y pasarela. También he trabajado en oficina y en laboratorios, pero decidí volverme freelancer porque sentí que si no era en ese momento, no lo iba a hacer.
Empecé especializándome en trenzas y poco a poco fui expandiéndome hacia otras cosas. Ahora lo que más me interesa son los diseños rapados, no solo hacérmelos a mí, sino también empezar a hacérselos a otras clientes y amigos.
Llevo casi dos años y medio encontrándome dentro de lo que realmente me apasiona, que es el peinado.


Latex: Muestras un registro de looks muy distintos entre sí. ¿Te toma mucho tiempo planear estos peinados o simplemente pasan?
Ana Verónica: Simplemente pasan. Por ejemplo, uno de los últimos diseños que me hice lo decidí como una hora antes de coger un tren para ir a trabajar fuera de Londres. Me puse frente a dos espejos y me lo hice sola. Otro me lo hice en diez minutos durante la semana de la moda, justo antes de salir corriendo para asistir a una peluquera en varios shows. Es todo bastante espontáneo.
De hecho, muchos de los peinados que me hago ni siquiera los documento. Simplemente son del momento… y ya.
Latex: ¿Cuál ha sido el look más arriesgado que has realizado en ti misma?
Ana Verónica: El Skillet, que me hice el año pasado. Me dejé el cabello largo atrás y me rapé la parte de adelante, con una rasta justo al frente. Lo había visto en TikTok hacía tiempo y me obsesioné.
Cuando por fin me lo hice, salí a la calle y la gente me miraba raro. Y tuve que recordarme a mí misma que, cuando me lo hice, me encantó. Fue uno de los looks más locos que he llevado en ese momento… y lo amé.

Latex: ¿Y cuál es tu favorito hasta ahora?
Ana Verónica: Los diseños rapados que me estoy haciendo ahora. Primero porque se ven interesantes, pero sobre todo porque me los hago yo misma. Uno de ellos me tomó como hora y media, solo en la parte de adelante de la cabeza, y cuando terminé sentí que había desarrollado algo nuevo.
Además, cada diseño es diferente, así que puedo seguir rapándome y creando trazos distintos sin repetirme. Cada look me da una personalidad ligeramente diferente, me hace sentir distinta y única.


Latex: ¿Cuándo empezó tu experimentación a través del peinado?
Ana Verónica: Cuando llegué a Londres, a los 12 años. En España mi mamá me hacía el cabello, casi siempre con trenzas bastante básicas. Desde los ocho ya veía tutoriales en YouTube y le hacía trenzas a ella.
Pero cuando llegué al Reino Unido y vi a todas esas niñas con sus afros y sus afropuffs, me quedé encantada. En España no se veía eso. Empecé a comprar extensiones, a experimentar, y en el colegio me conocían como la chica que cada dos días tenía un peinado diferente.
Después de mi primer corazón roto, a los 16, empecé a experimentar aún más. Me corté el cabello por primera vez y, un año después, me lo rapé por completo. Desde ahí no paré.

Latex: ¿Alguna vez arreglaste tu cabello para encajar en algún contexto?
Ana Verónica: No exactamente para cambiarme el cabello, pero sí hubo dos momentos. Uno fue cuando estaba aplicando a un trabajo de oficina con mis rastas rubias y pensé que, a lo mejor, eso me iba a cerrar puertas. En lugar de cambiarme el cabello, empecé a usar pañuelos. Y cuando me contrataron, el primer día fui con mis rastas y pensé: ya saben a qué universidad fui, ya saben mi experiencia, ya saben mis notas… ¿qué más?
El otro momento fue cuando conocí a los padres de mi pareja por primera vez. Llevaba el cabello rubio anaranjado, bastante llamativo. Otra vez, pañuelo. Porque cambiarme el cabello no iba a pasar. El pañuelo fue mi manera de sentirme yo misma sin tener que dar demasiadas explicaciones.

Latex: ¿Consideras que tu cabello es parte de tu portafolio?
Ana Verónica: Siempre lo he mantenido separado, pero creo que es momento de fusionarlo. A veces lo que subo está pensado en conseguir trabajo, en mostrar que puedo hacer esto o lo otro.
Pero si ahora mismo lo que más me interesa son los diseños rapados, ponerlo online va a atraer justo a los clientes que quiero atraer. Es parte de ese proceso de encontrarme dentro de la profesión. A lo mejor en un año la respuesta es distinta… veremos.
Latex: Hablemos de los trazos geométricos que están presentes en tus peinados. ¿De dónde parte esta fijación por la geometría en el cabello?
Ana Verónica: De una mezcla de muchas cosas. Primero, años de haber hecho trenzas. Una de las primeras técnicas que aprendí fueron las Chris Cross, esas cruzadas que van y vienen, y todavía me encantan; las incorporo en casi cualquier diseño.
Segundo, referencias culturales. Tengo libros sobre peinados de distintas partes de África, y a veces una imagen de esos libros se convierte en el punto de partida de algo nuevo.
Y tercero, el hecho de que casi siempre trabajo en freestyle. No me gusta cuando alguien llega y me dice ‘hazme exactamente esto’. Prefiero adaptar el peinado al cabello de esa persona, a su textura, a su personalidad. Es como los tatuadores: no quieren replicar el trabajo de otro, le dan su propio giro. Para mí es igual. Es como dibujar en la cabeza de alguien, basándome también en cómo me siento ese día.

Latex: ¿Qué crees que piensa alguien que no te conoce cuando ve tus looks?
Ana Verónica: No me importa realmente. Lo que sí me gustaría es que la gente entienda que no va a poder leer mucho sobre mí basándose en mi apariencia.
Cuando me rapé la cabeza por primera vez sentí que me solté de algo. Cambió incluso la manera en que algunos hombres se acercaban, y eso fue liberador.
He tenido el cabello rapado en Nigeria, en Colombia y en Londres, y la reacción es distinta en cada lugar: desde asombro total hasta total indiferencia. Pero en todos lados la conclusión es la misma: si quieres saber quién soy, vas a tener que venir a hablar conmigo.
Latex: ¿Qué le dirías a alguien que todavía siente que tiene que domesticar su cabello para ser tomado en serio?
Ana Verónica: Es una batalla perdida. La gente siempre va a encontrar algo sobre lo que juzgarte.
Te haces el sleek back porque crees que es lo correcto para la oficina y te dañas el cabello, y ahora eso es otra razón para juzgarte. Te pones peluca constantemente y las entradas crecen, y también eso se convierte en comentario. Pierdes de un lado o del otro. Entonces, mejor enfocarte en ti, en la salud de tu cabello, en lo que a ti te hace sentir bien. Lo demás viene solo.

Latex: ¿Cómo ves el potencial de Latinoamérica en el ámbito del peinado?
Ana Verónica: Latinoamérica no solo tiene potencial, ya es un eje central de referencia. Y puede serlo muchísimo más. Hay tanta historia, tantas referencias, tanto material propio que no necesita mirar hacia afuera para encontrar inspiración.
Lo que no me gustaría es que las tendencias de peinado y estilo personal sigan siendo dictadas desde TikTok en inglés o desde Europa, cuando dentro del continente hay suficiente para crear las suyas propias. Con las nuevas generaciones, que se sienten más libres y están empujando esas barreras, creo que estamos entrando en ese momento. Y yo quiero estar aquí cuando pase.
Me encantaría venir a trabajar más a Latinoamérica, traer todo lo que he aprendido en distintos países y mezclarlo con lo que hay acá. Los próximos años en Latinoamérica van a ser increíbles. Lo estoy manifestando.




