Siete años después de su última individual, Abel Bentin regresa con El silencio de las fuentes, una muestra que se instala en ese territorio donde la belleza clásica y la ruina se rozan sin tocarse del todo.
La exposición, presentada en Ginsberg+Tzu en Miraflores, reúne nueve esculturas que funcionan como un jardín detenido: un espacio suspendido entre la fragilidad, la perturbación y una elegancia que no busca decorar, sino incomodar.
Las piezas parten de fuentes ornamentales que alguna vez simbolizaron armonía, orden y esplendor. En manos de Bentin, esas formas se ven intervenidas por una materia negra y espesa que se filtra y se derrama sobre sus superficies, alterando su significado original. Esa presencia viscosa —que no es exactamente destrucción, pero tampoco conservación— opera como metáfora del colapso silencioso de los relatos que sostuvieron la modernidad: ideas de progreso, estabilidad y permanencia que hoy parecen deslizarse fuera de sí.


La museografía, desarrollada junto a Ciento Studio, construye un parque antiguo desgastado, donde lo monumental revela su propio cansancio. El visitante ingresa a un espacio intervenido por luz, sonido y arquitectura que intensifican la sensación de algo que se sostiene apenas, como si el tiempo fuera un material más dentro de la escena. Cada escultura aparece como vestigio, como aquello que permanece un segundo antes de derrumbarse.
En palabras del curador Daniel Bernedo, El silencio de las fuentes es un universo detenido, un jardín donde las formas clásicas siguen en pie, pero ya no representan aquello para lo que fueron creadas. La materia negra que brota de ellas parece viva; no busca escándalo, sino otro tipo de belleza: la que aparece cuando algo se desmorona mientras todavía respira.

La serie reflexiona sobre lo que cae y lo que permanece, sobre un mundo que insiste en sostener su forma mientras sus certezas se derriten. Es una propuesta melancólica, elegante, oscura. La atmósfera sonora se vuelve un elemento fundamental: un acompañamiento que no compite, sino que refuerza la tensión entre estabilidad y colapso que atraviesa todo el proyecto.
El silencio de las fuentes se inaugura el 4 de diciembre y estará abierta del 5 al 15 de diciembre de 2025 en Galería Ginsberg+Tzu, Avenida Santa Cruz 1068, Miraflores.

