Nuevo año, nuevo dueño ¿Victoria’s Secret puede ser salvada?

Por Fernanda Guerrero

Contratar a una modelo con vitíligo, una plus size y una transgénero no ha sido suficiente para levantar las ventas y re-posicionarse en el mercado. La mundialmente reconocida marca Victoria’s Secret (VS) comenzó el 2020 incursionando en el negocio del “shapewear” o fajas moldeadoras, incluyendo en la campaña modelos con cuerpos reales y dejando de lado a los “ángeles” de las pasarelas. Sin embargo, este forzado cambio a la inclusión –para la recuperación de la marca– se vio frenado tras una denuncia de acoso y misoginia expuesta en The New York Times, lo que ha obligado la venta de un porcentaje de Victoria’s Secret a Sycamore Partners por 525 millones de dólares.

Pero ¿qué originó la crisis? Todo empezó cuando Leslie Wexner, fundador de L Brands (Asociación a la que aún pertenece Victoria’s Secret) y Ed Razek, principal ejecutivo, fueron acusados de misoginia, hostigamiento y acoso por más de 30 ejecutivos, ex-ejecutivos, empleados, contratistas e incluso modelos.

Los antecedentes de la marca se remontan a los lazos de Wexner con el agresor sexual Jeffrey Epstein, quien terminó con su vida en una cárcel, tras ser sentenciado por tráfico y abuso de menores, haciéndose pasar como reclutador de modelos para VS. Epstein invitaba a las aspirantes a modelo a pruebas donde dos casos terminaron en agresión sexual. Una víctima incluso aludió en una audiencia que “parecía un casting para prostitución. Sentí que estaba en el infierno”.

Leslie Werner y Ed Razek

Ed Razek, principal ejecutivo y representante de Wexner en L Brands, contaba con un amplio historial de quejas en el departamento de recursos humanos, ya sea por conductas inadecuadas, lanzar comentarios gordofóbicos, hostigamiento y abuso de autoridad.

Los testigos aseguraron que Razek pedía los números de teléfono de las modelos en camerinos y así conseguía invitarlas a cenas, como en el caso de la modelo Muise, que en el 2007 –y con tan solo 19 años– aceptó una salida con la intención de estrechar vínculos laborales. Sin embargo, él intentó besarla y ella lo rechazó. Los días posteriores, Razek se dedicó a acosarla mediante correos electrónicos donde la invitaba incontables veces a viajar por el mundo. Ante los rechazos de Muise, a la modelo se le notificó que, luego de 4 años consecutivos, ya no participaría en el desfile del 2008.

Años después, Russell James, el fotógrafo mejor pagado de Victoria’s Secret y amigo de Razek, aprovechaba las sesiones con los “ángeles” para hacer fotos desnudas sin paga. En 2014 James publica su libro “Angels” donde incluía fotos de las modelos desnudas sin el consentimiento de ellas. A pesar de que algunas modelos denunciaron haber sido forzadas y engañadas para aquellas sesiones, sus ejemplares siguen vendiéndose en la página web del fotógrafo por hasta $3.600.

Russel James


En LATEX realizamos una breve encuesta sobre el tema, para la pregunta ¿seguirías comprando en Victoria’s Secret luego de conocerse que en su estructura organizacional tienen agresores sexuales? El 93,8% respondió que no.

Debido a los escándalos que ha atravesado VS en los últimos años y la deuda multimillonaria que mantiene L Brands, la única salida ha sido la venta del 55% de las acciones a Sycamore Partners, compañía con notable trayectoria en conservar en el mercado marcas en riesgo. Los nuevos dueños podrían hacer grandes cambios a la marca como cierres de tiendas, desprenderse de las extensiones de la marca (Pink o Victoria’s Secret beauty), replantear el branding para poder llegar a un público distinto y darle una perspectiva fresca. En cuanto a L Brands, con Victoria’s Secret como empresa privada, buscan detener la crisis financiera, preservar su única marca, Bath and Body Works, y realizar cambios en su estructura organizacional como el retiro de Wexner; y que una vez concretada la venta con Sycamore Partners, pasaría a tener 17% de participación sobre L Brands.

Con la salida de Razek de L Brands en agosto del año pasado, cualquiera pensaría que la marca podría continuar sus estrategias para seguir en el mercado. Sin embargo, la investigación de The New York Times y la venta demostraron que para L Brands la continuidad de la marca resultaba insostenible, y más aún al no contar con un plan de contingencia para limpiar el prestigio de la compañía ante las graves denuncias formuladas en su contra. Entonces ¿Se podrá salvar la marca? Las acciones que tome Sycamore Partners y la respuesta de los compradores responderán esta interrogante.

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