La fotografía interpersonal e íntima de César Augusto Ramírez

César Augusto Ramírez encuentra en la fotografía, la motivación de entenderse a sí mismo retratando relaciones interpersonales. Nacido en Iquitos, César Augusto considera que la fotografía está muy ligada al ser humano, en especial ahora, logrando con narrativas muy personales capturar historias que hablan de masculinidad, familia, lo privado y lo público.

La obra del fotógrafo si bien gira en torno a grupos de personas, y cómo estas pueden pertenecer a grupos con sus propios códigos y conductas que las separan de otros; también trata sobre el contexto en el que se desarrollan dando énfasis a lo emocional y subjetivo; y prestando especial atención entre los lazos interpersonales y cómo nos necesitamos unos a otros para poder vivir. Para Cesar Augusto, el ser humano en todas sus facetas abarca el punto de partida en su obra.

En su afán por difundir y descrubrir el trabajo de mas artistas locales es que abre Lengua Franca, una plataforma de difusión que abrió el año pasado en el que difunde el trabajo de artistas locales, con exposiciones y exhibición de películas. Además, el fotógrafo ha participado de la exposición titulada “Today”, organizada por la galería Abrir junto a más artistas del medio.

Texto Majo Mundaca Zagal
Entrevista Cayetano García
Talento seleccionado por Claudia ParejaFrances Munar y Wynnie Mynerva


¿Cuál es tu motivación principal para retratar relaciones interpersonales de diferentes grupos de humanos? 

Creo que la motivación principal es mi afán por entenderme a mí mismo a través de los demás. Nuestra identidad toma forma porque existen otras personas con quienes nos relacionamos, ya sea de manera directa o indirecta. Es por esto que las personas siempre me han interesado. A veces puede parecer contradictorio porque me considero tímido y callado, haciendo que me sea difícil conectar con personas que recién conozco. Por eso mi trabajo parte de relaciones ya establecidas, lo que me da una mirada privilegiada sobre estas personas, porque las conozco a fondo y así siento que produzco un discurso más honesto. Igual me sucede con los objetos e ideas con los que trabajo, ya he construido un lazo con ellos. Las personas se dan cuenta cuando uno es honesto en lo que hace, nada se siente forzado.

Instalación ‘Nunca estarás solo’. Esta obra se propone como una ventana hacia una narrativa nostálgica e íntima. Su montaje remite a esta caracterización de la fotografía como una “ventana” hacia otra realidad donde la reminiscencia y el recuerdo juegan un papel importante con imágenes que ofrecen poco contexto y que al final queda a cargo del espectador buscar su propia interpretación de lo que se muestra en las imágenes.

¿Cuál es la relación de la fotografía como medio de cuestionamiento social y como herramienta de autoexpresión?

Vivimos en un mundo visual. Eso es un hecho. Hoy la imagen ocupa un lugar muy importante y vital en nuestra sociedad. Como dicen: “todo entra por los ojos”. Incluso en la música usualmente el primer acercamiento que tenemos es con la portada del disco. Álbumes de fotos, foto de perfil, catálogos de compra, decoración de interiores, banners, etc; todo es visual. Dicho esto, creo que las artes visuales –y en especial la fotografía– tienen la responsabilidad de cuestionar muchas de las cosas que simplemente aceptamos como ciertas, tal vez porque las hemos visto tantas veces en los medios que ya las normalizamos. Por otro lado, la fotografía también puede ser usada como herramienta para reforzar ideas y pensamientos ya establecidos. Como dice Alfredo Jaar: “todo arte es político”. No podemos escapar. Podemos incentivar un cambio por medio del cuestionamiento y la acción o, por el contrario, decidir conscientemente no ver y seguir con las cosas tal como están. Con mi trabajo trato de plantear preguntas. 

Sobre la autoexpresión, hoy todos los que tengan un celular en el bolsillo pueden hacer fotos. En este sentido, la fotografía goza de un privilegio enorme ya que con el avance de la tecnología se ha democratizado y extendido su práctica hasta en los lugares más remotos del planeta. Junto a esto, el deseo de expresarnos ha sido una constante desde que tenemos consciencia de nuestra realidad interna. Paralelamente, el internet nos ha permitido conectar y mostrar nuestro trabajo con personas alrededor del mundo en solo unos segundos. Con estos dos hitos, las formas de mostrar nuestras ideas y puntos de vista son infinitas.


¿Cuál fue tu proceso para armar tu proyecto “Adiós a las Armas”? ¿Cómo relacionas nuestra existencia como humanos con la fotografía? 

Usualmente mi proceso con algún proyecto es leer todo lo que pueda sobre el tema y armar un discurso respecto a lo que me interesa de éste. Las imágenes son lo último que llega y deben ir de la mano con este discurso. Con “Adiós a las Armas” tuve la biblioteca personal de mi padre a mi disposición ya que él es retirado de las Fuerzas Armadas. Este es un proyecto al que le tengo especial cariño ya que he vivido mi juventud como miembro de la familia militar.  Entonces, armar este trabajo resultó muy natural. En conjunto, las fotos que hago y rescato parten de una narrativa muy personal, pero las personas pueden sentirse más o menos identificadas porque se expande a temas más familiares como la dicotomía entre orden/caos, individuo/colectivo, la idea de la masculinidad, los lazos familiares y lo público y privado.


¿Cómo relacionas nuestra existencia como humanos con la fotografía? 

Creo que la fotografía está muy ligada a nosotros, ahora mucho más que antes. Como dije, vivimos en un mundo visual, entonces no es de extrañar que la fotografía ocupe un lugar privilegiado. Pienso que así como la pintura, la fotografía y el cine, el VR (la realidad virtual) está entrando con fuerza ahora mismo. Cada vez tenemos simulaciones más realistas, más sofisticadas. No puedo esperar a ver lo que vendrá después. Por mientras solo queda seguir creando.

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